Estoy envuelta en sábanas blancas y negras, soñando con la habitación que quiero pintar y no puedo. Hace semanas que la
tengo pensada pero el papel no haec más que cansarse de mis trazos toscos y de cuerpos deformes en dos dimensiones.
Es
un ático polvoriento, hace mucho tiempo que no vengo aquí, por que abandoné este lugar para regalarlo y pocas veces fue utilizado, este es un ático donde una niña muy pálida de cabello castaño revuelto, y los labios morados por la hipotermia baila
con un montón de muñecos de trapo vestidos elegantemente.
Este baile es como un juego, una parodia de algo que fue en su tiempo y de lo que solo quedan cenizas. Todos los caballeros
a capa y espada la reverencian y montan guardia para protegerla de las partículas de polvo que se filtran por la ventana, es un
ambiente marrón, medio lúgubre.
Al final todos están cansados, las pieles de los caballeros son tan antiguas que comienzan a dehilarse ¿y ella?: la sangre
escapando a gotas entre el sudor y el perfume y un cuerpo sin vida que camina escaleras abajo, tomada de la mano del más
alto de los caballeros
Él la lleva a su habitación y la deja en la cama, esperando a la muerte.
La muerte viene escondida entre los rayos de luna, para que ella no se asuste.
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