lunes, 4 de mayo de 2026

Golpeando a la puerta de la memoria poética. #angangueo...

2020-01-24T05:19:36.000Z{}

Golpeando a la puerta de la memoria poética.

#angangueo #angangueomichoacan (en Angangueo)
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En la cueva

2019-10-05T06:30:37.000Z{}

Como la primera sirena, encontraron una cueva, donde ocurrieron dos historias trágicas.

La que ya no era más una sirena, ni una medusa, limpió las lágrimas del lugar para que estuvieran cómodos, y en el salón del espejo lo tomó de las manos. Danzaron hasta que el día terminó, danzaron porque eso hacen los faunos y las ninfas. Y se querían. Se estaban queriendo y ella se daba cuenta que este tiempo sí es perfecto.

domingo, 2 de enero de 2022

Por este amor vuelca tus ansias en las mías

Era el periférico y eran las luces y las sombras sobre nuestras caras. Eran también los motociclistas que no nos dejaron tomar la ruta de siempre, desde la ciudad de arriba donde él pasó una juventud viendo a su perro comerse las peras del árbol, hasta el lago seco y asfaltado cerca del ruido de los aviones. Era un trayecto de una hora. Eran las copas que habíamos bebido y era su auto miniatura, rojo como una flama. Éramos nosotros, los que somos cuando somos libres. Eran sus piernas temblando y las mías anticipando el diluvio. Eran mis manos. Y era su mano derecha, a veces en mi profundidad y a veces en la palanca de velocidades. Y de pronto ya era el viento, y la velocidad y la furia y la ira roja. Y eran también las ansias y las ganas de un trayecto interminable. Y al final eran las lágrimas añorándolo, deseando volver a las luces, al periférico, al auto rojo, a sus brazos. Y la libertad que solo tengo cuando el corazón dentro de su pecho, empuja su sangre contra mi piel.

domingo, 27 de septiembre de 2020

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 La ciudad estaba siempre toda húmeda y es que suspirábamos demasiado y dábamos traguitos de agua de todos los bebederos del camino, porque es lo que las abuelas habrían querido. 

Y si en este momento piensas que describo un invernadero, aquí viene la decepción y el origen de los males: nuestras voluntades no permitían que las moléculas de agua se transfirieran a sitios más secos, por gradiente, robando el calor de todos los cuerpos para poder cambiar de estado y sin embargo, helaba.  Por momentos nos subía la humedad por las piernas. Se sentía como si estuviera bien dentro, en cada centímetro cúbico de hueso, en la médula. Entonces probábamos con estiramientos, con sentadillas, con desplantes, con saltos de esos que las profesoras de ballet exigen, sosteniéndose por lo menos cinco segundos en el aire, rogando a la gravedad que espere, que no tire tan fuerte. 

Si los ejercicios no funcionaban, sabíamos que dormiríamos esa noche con unos dolores reumáticos de los que causan pesadillas. De la cadera al muslo, del muslo al tobillo. 

Y a veces, incluso, la cadera se quedaba atorada a la mitad del movimiento que era necesario hacer para levantarse de la cama. Y era doloroso, y no había modo de avanzar o volver de esa penosa posición. Rodar de costado era lo que debía hacerse, eso y quedarse dormido fingiendo hacer otra cosa para engañar a los ojos, para que nunca se dieran cuenta de que se les estaba invitando a cerrarse, porque entonces se negarían y arderían toda la noche, bien abiertos. 

Y los que tenían la mala suerte de enfermar de arena, tenían que terminar lloviendo antes de entregarse al sueño, para sacársela toda de debajo de los párpados. Algunos lo hacían a través de sus propios recuerdos, otros tenían que imaginarse en situaciones desesperadas. Después de un tiempo quizá desarrollaran la habilidad de no necesitar motivación, y llovían, y en las habitaciones comenzaban a crecer los hongos y las plantas, lo que volvía bastante incómodo bajarse de la cama, y sentir su frío roce, y pensar si los ciempiés y otros vermiformes habrían llegado ya a sacudir la columna vertebral y a ocasionar espasmos en el chakra raíz de solo verlos moverse. 

Los pies fríos eran una bendición, pero no cuando se los golpeaba, porque un inocente roce con un mueble que a veinticuatro grados habría pasado desapercibido, en esa heladera significaba unos dos minutos de intensos latidos que se irían extendiendo desde el epicentro del traumatismo a todo el cuerpo hasta que terminaran de sincronizarse con los latidos del pecho, mientras un incendio en la columna consumía las energías. 


Del origen del orbe del pecho

 

Paradójicamente, las esferas del pecho las trajeron a la tierra de los hombres aquellas con voz angelical, con escamas en las piernas... para entender esta historia nos tenemos que remontar al origen mismo de las sirenas.

Las sirenas

La primera sirena era una niña de alma tan libre que se desprendió de los cuidados de su familia a los cinco años de edad. Después de besar en ambas mejillas a su madre y prometerle que iría a dormir temprano y estudiaría sus lecciones, se quitó los zapatos y se echó a andar hacia la costa, dejando para siempre la cabañita donde vivía. Su madre estaba triste, pero la sirena, cuyo nombre quedó en el olvido de los siglos, la dejó encargada al cuidado de la matriarca de la aldea, quien convocó a la luna para pedirle que le sanara el corazón a la madre y que cuidara siempre de esa niña.
La pequeña sirena entró en una cueva y pasó en ella la primera noche, feliz de poder estar consigo misma y dedicarse a bailar alrededor de la hoguera con la música del viento y de las olas estrellándose contra las rocas, y también de las estrellas, cuyas voces aún se escuchaban en la tierra y servían para mantener al mar en paz. 

Pronto, la niña descubrió que pasaría la vida entera bailando y, para cuando tuvo edad, se llenó los brazos de algas trenzadas de color naranja y en los tobillos se enredó algas verdes decoradas con conchas blancas y plateadas que tintineaban alegremente mientras ella saltaba entre las rocas y el viento le perfumaba el cabello cuando hacía piruetas entre la bruma. 

Una noche, un pirata quiso ocultar su botín en la cueva donde ella vivía y al verla tan hermosa, la tomó mientras dormía. Ella despertó entre sus brazos, confundida, pero al verlo lo adoró y se quedó observándolo con ternura hasta que éste abrió los ojos. Se quedaron contemplándose un rato y finalmente, sonrieron.  Ella se levantó entonces y empezó a girar sobre sus pies para darle la bienvenida. Él cayó hechizado por la danza, que le hablaba de dulzura, del fuego del, sol, de libertad y del amor que anima todas las cosas  y cuando supo que estaba enamorado, decidió dejar su vida de excesos y permanecer en la cueva con ella hasta el final de sus días, sellando sus votos ante una gran ballena blanca. 

Permanecieron juntos durante tres retornos solares, él le enseño a seguir el tránsito de las estrellas y ella lo enseñó a bailar, escuchándolas. Los días transcurrían rápidamente mientras ellos se bebían uno al otro, jugando a veces, a encontrarse entre los manglares. 

Una madrugada, la luna llamó a la sirena desde fuera de la cueva y ella acudió, miró al cielo y observó su rostro luminoso y bondadoso. La luna le acomodó los cabellos, y le dijo que fuera dichosa, pues su vientre había sido bendecido y pronto se llenaría de vida. La sirena recibió la noticia con mucha alegría y corrió, voló sobre la playa, sobre la espuma, y se sumergió en el mar salpicando agua y sueños por todos lados. Entonces la luna, conmovida,  se arrancó una de sus largas pestañas, la retorció entre las olas y se la entregó en forma de perla. 

Al regresar a la cueva, se hizo un ovillo entre los brazos de su amado. A la mañana siguiente le contó lo que estaba a punto de sucederles y él lloró de alegría, la tomó entres sus brazos, besó su frente y salió decidido a encontrar un regalo digno, pues en ese momento sentía que su corazón reventaría de amor por ella y por su herencia y ardía en deseos de halagarla. 

Pero llegó la noche, y el pirata no regresó y la sirena, muy triste se sentó en una roca a esperarlo. Lo esperó por varios días y varias noches, sin comer ni dormir, solo suspirando y deshaciéndose de angustia. El día veintiocho después de la partida,  escuchó una fuerte detonación dentro de su cabeza y sintió un dolor inmenso en el vientre, en el corazón, en el alma, se desvaneció sobre la roca y mientras se perdía en la inconsciencia, escuchó la voz del pirata diciéndole que iba a amarla por toda la eternidad. 

Horas más tarde, la luna se acercó a ella, la acarició con sus rayos de plata y le dijo con pesar que le pirata no volvería, que había ido a la ciudad y había caído preso, siendo enjuiciado y sentenciado a muerte aquella misma noche. 

Ella decidió que sin él no podría seguir, que no volvería a danzar, y sin pararse a meditarlo trepó al risco junto a la cueva y se lanzó hacia las rocas, que le quebraron las piernas transformándolas en un montón de astillas. Pero las olas del mar no quisieron llevársela, porque sentían por ella un profundo cariño, así que la recogieron con cuidado y la devolvieron a la playa donde permaneció tendida dos noches más. Entretanto un ejército de cangrejos, se sumergía por turnos en las profundidades para cortar suficientes algas con qué cubrirle las piernas para cuidarle las heridas. Pero las heridas no sanarían y el corazón de la sirena tampoco. Despertó en la playa, débil y adolorida y quiso gritar pero descubrió que se había quedado sin voz. Entonces lloró, lloró tanto que el cielo se volvió gris y las olas se agitaban furiosas de manera permanente pero sin que las nubes llegaran a romperse y soltar la lluvia que podría haber aliviado todas las almas y los espíritus en el mar. La noche se hizo eterna por primera vez,  y los peces morían y las ostras ya no daban perlas. Todas las aves se fueron de aquel lugar y solo quedó la oscuridad y la furia de las olas.

Entonces volvió la luna y le dijo a la sirena que para resarcir todo aquel daño, debía vivir por todos los seres del mar que la estaban amando tanto que habían hecho suyo su dolor. Le pidió que tomara la perla blanca que le había regalado el día de la anunciación, y que la comiera. 

Como no tenía otra opción, tomó la perla e hizo lo que la luna le pidió, y al instante su vientre comenzó a vaciarse, llenando sus piernas inmóviles de suero rojo. Las algas con las que los cangrejos la cubrieron comenzaron a mezclarse con la sangre y se endurecieron, la piel se oscureció y poco a poco se transformó en escamas, al final los peces alados saltaron en la superficie del mar, y las piernas de la sirena terminaron de convertirse en una aleta hermosa. Entonces la luna le advirtió que por haberse comido la perla, ya nunca volvería a llorar, pero que las estrellas habían aceptado regalarle sus hermosas voces cantarinas para que pudiera volver a hablar, pero le advirtió que nunca debía usar su canto en presencia de hombres mortales, pues de hacerlo, los que la escucharan caerían víctimas de un poderoso hechizo y sus vidas serían reclamadas por el mar. Solo debía mantener la promesa de cantar de noche, mar adentro, para mantener el ritmo de las olas y la paz en las profundidades, de donde surgían los sueños de todos los seres, como hicieran antaño las brillantes estrellas.
Entonces las olas comenzaron a llamarla y ella respondió, sumergiéndose.
Al contacto con el agua, el roto corazón dentro de su pecho se disolvió, quedando en su lugar solo un hueco vacío.

Del orbe del pecho.
La sirena eligió esta vez el casco hundido de un barco como su morada. Pero la soledad y el vacío le hacían cosquillas en los ojos, unos ojos oscuros, sin lágrimas. No había para ella diferencia entre calor y frío, luz y oscuridad. Recordaba su vida con el pirata y la energía de su amor  flotaba suspendida sobre su pecho al no encontrar un medio para propagarse. También el dolor de su partida permanecía allí, flotando en el agua a centímetros de su pecho, sin encontrar consuelo.

La sirena se alejaba cada día un poco más de la superficie, ya casi no salía ni para cantarle al mar, sumida en sus pensamientos, se dejaba arrastrar al fondo, a la zona abisal, donde la presión hidrostática es más fuerte y da lugar a las formas de vida más extraordinarias.
En ese lugar permaneció la sirena, con sus recuerdos, con el amor, con el dolor. Pero a esa profundidad, la energía que flotaba suspendida a centímetros de su pecho también sufría los efectos de la presión hidrostática, y como sucede en la naturaleza, la energía vibrando a alta frecuencia comenzaba a asemejarse a la materia y esa materia breve, sutil, a intentar ocupar el menor volumen posible, adoptando para ello, la forma de una esfera.
La esfera se fue haciendo cada vez más sólida, y cuando acabó de volverse realidad, la sirena sintió que estaba lista para volver a la superficie.

Esa noche cantó con todas sus fuerzas y el mar volvió a la calma. Algunos seres al escucharla entraron en un profundo sueño que duró todo un ciclo lunar y al despertar,  brillantes orbes tornasoles flotaban sobre sus pechos encendidos.

Y fue solo gracias a estos orbes, que los seres que sienten sobrevivieron a la primera de las glaciaciones.




martes, 16 de julio de 2019

Después del sol

Alguna vez existió un templo perdido a la mitad de una foresta con árboles de hojas azules, a veces de cristal,a veces de hilo muy fino, donde los pájaros de pecho rojo y dorado se posaban a cantarle al Sol. La vida estaba bien así.
Estando allí escondido, agachado entre las copas de los sauces y los abetos, pasaba desapercibido para la mayoría. Nadie se acercaba jamás tampoco, ni los ancianos ni  los niños, mucho menos los primeros, que decían que a media noche, cuando sólo las lechuzas patrullaban con sus ojitos de farol, si uno se quedaba los suficientemente quieto, podía ver entre el follaje, los destellos dorados de la vestimenta de la Esposa Desdorada del Sol.
Decían que tenía la piel muy roja por pasar tanto tiempo en el lecho del Astro Rey, sin ser realmente dichosa.
Bajaba así a la Tierra, con todos sus fuegos y el cabello enredado de tanto correr, a poseer el cuerpo de una pequeña doncella tallada en piedra, para sentir el amor a través de su pétreo corazón.
Un hermoso centauro de cabellos negros había hecho de la fachada del templo su lugar de descanso. Tenía los ojos color cacao, inteligentes, profundos y luminosos como el cráter de un volcán activo. Había nacido, aunque centauro, de una sirena y un noble tritón en alguna luna de febrero.
Ella lo amaba, por su carácter feral, su sencillez, su sinceridad. Le amaba con todas las historias que se sabía, con los sueños en los que nunca había estado, con los recuerdos de los lugares que desde el firmamento observaba. Le amaba con la fuerza de los atardeceres ambarinos, de los amaneceres de vientos frescos. Disfrutaba verlo dormir y acariciar con sus manos heladas el terciopelo de sus cabellos. Dentro de esa cárcel de piedra, no podría quemarle nunca.

Ella sabía, desde siempre, que su amor no ascendería jamás a la casa de la vida.
El amor del fuego es un amor espinoso, quema, toca la última fibra del alma. No se cansa, es constante, dulce, pero fuerte.
Se sostiene de la bondad y la hermosura, de las historias de una mente espiritual, de un rostro sin belleza. De aventuras fuera del planeta, de viajes a la luna, a las estrellas.Lejos, allá, es el amor de los templos, de los artistas, de los poetas.
Es el amor que está más allá del bien y del mal, que transgrede el tiempo, que no pide nada, que no espera respuesta.
Es el corazón que busca, que anhela, que se esfuerza por llegar al paraíso, al todo absoluto y ser uno con el universo.

Ella lo amaba de esa manera. A la manera de los volcanes, y entrada la noche, lo abrazaba, dormía sobre su corazón cálido, porque ella, la niña roja, poseía el fuego del Sol.

Pero ese era su secreto, y la razón por la cual no podía dejar atrás su inmortalidad, su vida en el firmamento, cerca de los astros, para bajar a quedarse a su lado.Sin embargo, cada vez que ella poseía ese cuerpo de piedra, perdía poco a poco su brillo, pues las piedras están siempre sedientas de la vida que nunca poseyeron.

Una noche no pudo volver más al cielo, se opacó por completo. El centauro sintió frío por primera vez en muchos meses y se agitó entre pesadillas de hielo. Entonces ella suspiró, impotente y con su último aliento encendió una pequeña flama para confortarlo y darle calor, con lo que el cuerpo de piedra se quebró.

Fue liberada entonces de la carga ígnea, de la cárcel de helio y flotó hasta el río, y el río la arrastró. Las criaturas nocturnas, los grillos y las luciérnagas la miraban al pasar pero nadie sabía su nombre, nadie podía llamarla para sacarla de la corriente. Entonces llegó hasta el mar donde se hundió y aterrizó en un volcán submarino.

Desde allí miró hacia arriba, pensó con profundo dolor que no volvería a ver al centauro y resignándose a su suerte comenzó a orar por su felicidad.

Pausa

Sobre la cama de ramitas y hojas secas, respiraba despacito, intentando llenar el hueco de la madriguera con el calor que le salía por la nariz. Se había ido a refugiar en cuanto olió al frío acercarse, ya venía deslizándose por la falda de las montañas, al norte del bosque.
Dolía respirar, sobre todo porque una enorme costra marrón le cruzaba el pecho, a la altura del corazón. Una espina se había clavado allí y la herida sangraba de vez en cuando, y ahora, el frío pesaba como un ladrillo sobre las costillas. Ya se confundía el escalofrío del corazón con aquella respuesta del pelaje al cambio de temperatura. Ahora todos los dolores eran la misma cosa. El corazón iba a cristalizar, hasta que la primavera volviera.
Él asomó la nariz en la madriguera, y la miró inexpresivamente, ahora que el invierno había llegado, era momento de ser condescendiente. Ella quería decirle que el sueño se la llevaría pronto, pero la herida le quitaba las fuerzas, los ojos comenzaban a pesar y se le descolgaban por las mejillas como una luvia tibia que no tardaba en helarse como todo lo demás. El corazón luchaba por latir, pero fallaría.
Él no se daría cuenta a tiempo. Nunca se daba cuenta a tiempo, y esta vez el tiempo se había terminado por fin.

sábado, 1 de diciembre de 2018

El eunuco y la cortesana

Muchas mujeres, a lo largo de la historia de la humanidad, tomaron el oficio por necesidad o bajo amenaza. La gran mayoría de ellas no fueron felices. Sobrevivían. Puede que algunas, solo algunas, aprendieran a disfrutarlo. Muchas murieron asesinadas, víctimas del instinto animal de poseer y hacer daño que aún duerme en los pliegues cerebrales de los masculinos de la especie. En alguna época antes de nuestra era, existió una cortesana que decía siempre que había nacido para buscar el placer, que éste era el fin máximo de su existencia y que solo una vez hallado, podría dedicarse a tener una vida decente.

sábado, 20 de octubre de 2018

Esferas de navidad

Los sueños de las sirenas son como esferas de navidad. Están hechas de cristal soplado. 
Bajo el mar parecen burbujas,  pero continúan sujetas a las leyes de la física, de la estática, de los fluidos. El corazón de una sirena late bajo su orb, esa esfera energética que flota sobre los pechos de los seres que sienten. Los orbs de las sirenas también sufren los efectos de la presión hidrostática.
Las sirenas gustan del sol, pues las llena de vida y de calor, sin embargo una sirena no tiene lágrimas, por eso, cuando están tristes, viajan hacia las zonas abisales, lejos del sol que ahora les quema y les arde sobre las pieles. 
En la zona abisal la presión aumenta considerablemente, y la temperatura desciende hasta hacer casi imposible la vida de las criaturas conocidas. Es por eso que sabemos que los milagros y las maravillas surgen de los abismos. Pieles violetas, verdes y amarillas, ojos ciegos color azul eléctrico. Sensores super desarrollados y bocas llenas de dientes afilados se cocinan en ese otro mundo. 
Si una sirena permanece triste mucho tiempo, y hace su nido en la zona abisal, sus cabellos se convierten en serpientes, y su orb y sus sueños se van haciendo de materiales cada vez más duros, en su afán por mantenerse a pesar de las condiciones extremas de temperatura y presión. 
Las sirenas que han vivido en el absimo requieren mucha más energía, sangre, lágrimas de sirena y madrugadas para en encender su orb y para generar sueños.
Cuando tomas una esfera de navidad entre los dedos, debes cuidar no presionarla demasiado porque se romperá.

Del origen del orbe del pecho
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sábado, 28 de julio de 2018

Aliento de vida

Ella se moría como suelen agonizar los que llegan a mi desierto.
Se moría y decidí mirarla largamente esperando encontrar la herida que drenaba su vida; y en ese ejercicio también recordé que dentro de mí habita esa misma fuerza primordial que mantiene los átomos unidos, sus cargas eléctricas interaccionando, los gradientes de concentraciones.
Y algo de mí quería seguir rascando en la memoria, buscando información que alguna vez tuve sobre el aliento de vida que animó todo lo que existe y, creyéndome una réplica del dios vivo exhalé sobre ella. Eran las once menos cuarto de la etapa oscura.
A las siete de la mañana ella habia levantado un poco sus hojas. Y ese follaje peculiar había logrado pasar del rosa fenolftaleína dos gotas después de alcanzada la equivalencia, al rojo frambuesa de mi labial favorito para salidas nocturnas.
Somos espiritu.

En mi desierto aun existe ese oasis. Pero si una vez fuiste exiliado, deberás escalar la montaña más alta y traerme en dorada bandeja la cabeza de una quimera. Y regarás mis jardines con lágrimas de arrepentimiento, y alimentarás mis rosas con la sangre de tus venas. Solo así podrás cruzar las dunas de arena y volver a descansar a la sombra de mis templos. 
Y es que... Cómo no estudié psicología tampoco cabe ya que te atienda por dinero.


sábado, 5 de mayo de 2018

Como cuando limpias un librero

Despacio, como cuando limpias un librero, comenzó a recoger los regalos, las cartas, las fotos, los recuerdos. Los besó uno por uno, los leyó o los miró por última vez y los fue acomodando en el baúl.
Lo cerró con cuidado y se colgó la llave al cuello.
La encontraron en la playa, con su vieja cola de pez y una llave, los ojos llenos de perlas y los labios secos.

viernes, 6 de abril de 2018

De por qué no podría trabajar en una editorial... y de Tomb Raider

Hace unos días me encargaron escribir algo acerca de la película de Tomb Raider, estrenada a principios de este mes.
 
De verdad que lo intenté pero al final me ganó la necesidad de escribir desde mi pasión y esto fue lo que salió, como sé casi a ciencia cierta que no será publicado, lo traje aquí, a su hogar con el resto de los parias:
 
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Han pasado algunas semanas desde el estreno de la película “Tomb Raider: Las aventuras de Lara Croft” protagonizada por Alicia Vikander y dirigida por Roar Uthaug, diecisiete años después de que esta heroína de la infancia de muchos llegara al cine por vez primera bajo la dirección de Simon West y protagonizada por la icónica Angelina Jolie.
La recibe una nueva generación de espectadores, quienes probablemente estén familiarizados con los dos videojuegos más recientes de la saga y en los que se basa el filme: Tomb Raider (2013) y Rise of the Tomb Raider (2016), ambos de Crystal Dynamics, que relatan los orígenes de Lara como una joven estudiante de arqueología que por primera vez se enfrenta a la adversidad en una aventura en una isla perdida de la costa de Japón y, un año después descubre y continúa las investigaciones de su padre sobre el secreto de la inmortalidad, con el que estaba obsesionado pues lo que más deseaba era poder devolverle la vida a su difunta esposa. 
Para algunos de los que hemos seguido a Lara desde sus primeras entregas para PS1, éste reinicio de la serie fue un tanto difícil de asimilar, ya que no estábamos acostumbrados a ver a una Lara Croft tan indefensa y poco diestra, cosa que, sin embargo, la película de Roar Uthaug y la interpretación de Alicia logran reivindicar.
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Considero mi deber darles una explicación a las nuevas generaciones sobre quién es en realidad Lara Croft y por qué algunos nos sentimos algo incómodos con este reinicio de la Saga.
En todas sus aventuras antes conocidas, Lara era capaz de viajar por el mundo a su voluntad sin límite de recursos, ya que es la heredera de una cuantiosa fortuna y vive en una gran mansión con su fiel mayordomo Winston, quien la ha cuidado y procurado aún después de la muerte de sus padres. Lara Croft nació el 14 de febrero de 1968 en Londres. Sus padres, Amelia de Mornay y Lord Richard Croft condes de Abingdon, cuidaron que ella siempre recibiera la mejor educación por parte de profesores particulares hasta terminar la educación primaria y posteriormente ella continuó sus estudios en una escuela secundaria para señoritas, para cursar sus estudios superiores en el internado Gordonstoun Boarding School. Realizó su primera expedición arqueológica a los quince años de edad al lado de su mentor Werner Von Croy, reputado arqueólogo quien viajaría a Camboya con un grupo de investigadores en la búsqueda del “Iris” (Tomb Raider, the last Revelation, 1999), y quien accedió a llevarla consigo pues Lord Richard financió parte de la expedición. La primera biografía de Lara, relata que sus padres murieron en un accidente de avión que sufrió la familia mientras volvían de unas vacaciones en el Himalaya, por lo que Lara quedó marcada de por vida y la única forma para ella de sentirse “viva” era viajar por todo el mundo viviendo aventuras extremas, sin embargo con el lanzamiento del séptimo videojuego, esta historia sufrió algunos cambios.
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En el año de 1996 se estrenó el primer videojuego de la saga Tomb Raider desarrollado por Core Design, donde Lara es ya una renombrada arqueóloga británica, cazadora de reliquias, quien es contratada para hallar un antiguo artefacto perdido: el “Sción” por la presidenta de Natla’s Technologies, quien al final resultó ser un antiguo miembro del triunvirato que reinaba en la mítica Atlántida miles de años atrás y que fue castigada por intentar usar el poder del Scion para el mal, encerrada dentro de una prisión de hielo hasta que una prueba nuclear en la Antártida la liberó. En esta entrega Lara es capaz de resolver intrincados puzles y disparar un importante arsenal de armas de fuego desde las clásicas pistolas gemelas 9mm con munición ilimitada, viajando por el mundo entre ruinas de antiguas ciudades perdidas e incluso enfrentándose a un enorme T-Rex en su búsqueda de las tres partes del Sción, para detener el malvado plan de Natla de crear una super raza de mutantes y conquistar el planeta.
 
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A ésta siguieron otras cuatro entregas para PS1: Tomb Raider II: La daga de Xian (1997), Tomb Raider III: las aventuras de Lara Croft (1998), Tomb Raider the Last Revelation (1999) y Tomb Raider Chronicles (2000), éstas dos últimas relatan los acontecimientos en los que Lara se vió envuelta en aquella expedición a Camboya, en el que Von Croy quedó atrapado en una trampa antes de poder hacerse con el Iris, sin que Lara pudiera hacer nada para rescatarlo. La historia del robo del Iris del complejo de alta seguridad de Von Croy por parte de Lara en el año de 1997 es relatada en una de las crónicas de la quinta entrega (Tomb Raider Chronicles), en la que los amigos más allegados a ésta: Winston Smith el mayordomo, el padre Patrick Dunstan (con quien vivió una aventura aterradora a los dieciséis años en la Isla Negra en Irlanda) y su amigo Jean Yves (Charles Kane), se reúnen a honrar su memoria, relatando algunas de sus aventuras después de que fuera dada por muerta al quedar atrapada en el templo de Horus al final de TR The last Revelation, y de donde Von Croy intenta rescatarla sin éxito.
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Fue hasta 2003 que salió a la luz una sexta entrega, Tomb Raider the Angel of Darkness, el último de los videojuegos de la Saga desarrollado por Core Design, y que es, a mi parecer, el peor de los juegos Tomb Raider; principalmente por los movimientos lentos de la cámara y de los controles torpes, (además de que daba la apariencia de estar jugando con una Lara de plastilina) y siguiendo porque la historia prometía dar para mucho más con un fuerte trasfondo histórico, sin conseguirlo. Siguiendo el hilo de la historia, al final de Tomb Raider Chronicles se nos da una esperanza de encontrar a Lara con vida después de los acontecimientos en Egipto, sabemos ahora que Lara regresa a casa y se retira por un tiempo de las aventuras hasta que recibe una llamada de Von Croy en la que le pide que viaje a verlo a París, pues necesita su ayuda. Una vez en su apartamento le cuenta a Lara que fue contratado por una organización secreta para encontrar los grabados medievales conocidos como “Pinturas Obscura” y le entrega algunas pistas importantes para dicha búsqueda, no sin antes declarar que el loco que lo contrató planea asesinarlo. Durante la conversación viejos rencores salen a relucir, y se enzarzan en una discusión. Algo deja inconsciente a Lara y cuando despierta encuentra a Von Croy muerto junto a ella. Acusada de dicho asesinato, ella debe huir al mismo tiempo que continúa por su cuenta la búsqueda de las Pinturas Obscura. Durante esta aventura Lara conoce a Kurtis Trent, un joven con poderes sobrenaturales por quien comienza a sentir atracción, al final del juego éste resulta herido de gravedad, sin embargo hay esperanzas de que siga vivo. Lamentablemente con la cancelación de la secuela del juego, no volvimos a saber de él. 
Mucho se habló de que el principal motivo por el que ésta entrega fue tan decepcionante fue el hecho de que se apresuró su lanzamiento para hacerle promoción a la película de 2003 Tomb Raider la cuna de la vida, el hecho es que, después de que las críticas se hicieran oír, la distribuidora Eidos le retiró la franquicia a Core para entregársela a Crystal Dynamics. Fue así que en 2006 se estrena el primero de los tres juegos componentes del Tomb Raider Trilogy, Tomb Raider: Legend. Muchísimo más presentable, con gráficos que definen perfectamente a los personajes, escenarios más amplios, llega a restaurar el orden en la saga. Lara ahora cuenta con un arsenal mejorado de armas y nuevas habilidades y podemos ver escenas interactivas que nutren el juego. Esta trilogía ahonda en la historia de los padres de Lara. Vemos en primer término aquel viaje en avioneta de Lara de nueve años con su madre Amelia sobre las montañas de Nepal, en el que sufren un accidente estrellándose cerca de las ruinas de un templo, y en donde ésta última desaparece al accionar un antiguo mecanismo (que incluía la participación de la espada Excalibur), que era un portal con la capacidad de transportarte hasta Ávalon. El desarrollo de la historia nos lleva a descubrir que la culpable de la desaparición de la madre de Lara, es en realidad su amiga de la universidad, Amanda, quien en una expedición en Bolivia queda sepultada bajo el agua después de que una entidad sobrenatural se liberara, matando a muchos de los miembros de la expedición. Lara debe huir de la escena para evitar correr su misma suerte. Amanda logra sobrevivir y controlar a la bestia de otro mundo y se dedica a intentar encontrar el resto de los portales que conducen a Ávalon y las piezas de excalibur, vengándose de Lara en el camino. De algún modo, hacia el final del juego Amanda y Lara activan el portal, y Lara alcanza a vislumbrar a su madre a través de él, se acerca para hablarle y es entonces cuando Amanda le grita a Amelia que retire la espada de la piedra, con lo que el portal se cierra, absorbiendo a la madre de Lara en el acto. Lara, destrozada, decide perdonar la vida de Amanda y dejarla ir.
El segundo juego de la trilogía, Tomb Raider Anniversary no es otra cosa que un Remake del primer título de la saga, retomando la historia de Natla, la emperatriz de la Atlántida. La trilogía termina con Tomb Raider Underworld en el que Lara sigue la pista de los portales que se supone conducen a Ávalon, esta vez buscando respuestas en la mitología nórdica como un medio de saber qué ocurrió con su madre. En el camino debe enfrentar la destrucción de su mansión, la muerte de uno de sus amigos más íntimos y una lucha contra su doppelgänger, creada por Natla. En esta entrega Lara por fin acepta que no volverá a ver a su madre nunca más.
De las últimas dos entregas ya hemos hablado. De modo que solo nos resta esperar que las próximas entregas permanezcan fieles a la historia. Estoy segura de que aún quedan muchos tesoros enterrados por allí y muchos misterios en el mundo qué seguir al lado de la maravillosa Lara.
Notas:
  • Solo durante las primeras 3 entregas para PS1 podemos jugar el nivel especial en la Mansión de Lara, misma que fue suprimida en las siguientes y retomada hasta Tomb Raider:Legend.
  • Existen un par de juegos cooperativos, desarrollados por Crystal Dynamics, Lara Croft and the guardian of Light (2010) y Lara Croft and the Temple of Osiris (2014), además de un par de títulos para dispositivos móviles: Lara Croft Relic Run y Lara Croft Go.
  • Lara Croft también incursionó en el mundo de los comics, primero junto con la detective Sara Pezzini de la serie Witchblade, publicada por TopCow Productions, para en 1999 publicar su propio comic de los trazos de dibujantes como Andy Park, Hughes Adán, Michael Turner y Billy Tan hasta 2005. En 2014, con el reinicio de la Saga, volvieron a publicarse los cómics pero ahora por la editorial Dark Horse Comics, basados en los nuevos títulos de la franquicia.
 
La autora del presente texto fue una niña que pedía Barbies morenas para poder peinarlas de trenzas y confeccionarles vestuarios apropiados para jugar a la cazadora de reliquias.
 

lunes, 4 de diciembre de 2017

También te necesitas a tí.

A veces piensas que caminar dando machetazos como los exploradores, haciendo camino para el futuro es cuidar de tí. Que ahorrar, que no comprarte la comida chatarra que solo empobrecerá tu bolsillo y engordará tus flancos es tenerte cariño. Luego también te dices que sentarte a contemplar tu respiración, que dormir más tiempo, limarte las uñas, tallarte bien el cabello en la regadera robándole diez minutos más de agua al planeta es consentirte. Te has dicho que pasar tiempo con la familia es lo políticamente correcto, que te traerá satisfacción. Hacer otra carrera, estudiar un idioma o darlo todo de tí en el trabajo parecen buenas ideas cuando buscas tu crecimiento personal, pero la verdad es que ninguna de estas cosas conduce tanto a la felicidad como pensabas. A veces, más bien, te necesitas a tí.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Premonitoria

Hubiera querido comenzar mi carta gritando la angustia que me hizo levantarme a media noche a revolver entre los cajones y las repisas alguna hoja limpia y la plumilla; me tardé mucho en encontrarlo porque había perdido la costumbre de escribir. La primera noche que escuché aquella voz me pareció perfectamente normal, a mi juicio era la propia voz interior que habla en el idioma de nuestra lengua materna y que se encarga de repetir las acciones que acabamos de realizar con el fin de darle sentido a nuestra conciencia ociosa; gracias a Dios nací e una época en la que hablar con uno mismo es considerado ya un sano ejercicio. Conociendo mi vanidad seguramente llegué a vanagloriarme de poseer una voz inconsciente tan independiente y lista, lo que me volvió ignorante y la ayudó a ella a tender su trampa. Se ocultó, fue paciente, me vigiló durante días, se aprendió mis hábitos y, después de haber secuestrado y asesinado a la verdadera voz interna comenzó a usurpar su lugar. Se estaba conmigo en la cocina, recitando con presteza los ingredientes de la sopa de verduras y del postre de limón, y se la escuchaba especialmente animada cuando echábamos el cerrojo a la puerta y repasábamos las diligencias que debíamos atender durante el día, esta inofensiva primera fase de su elaborado plan terminó un día en un puesto de periódicos. Me acerqué buscando la última entrega de una colección de libros que salían a la venta cada dos semanas y distrajo mi atención la portada de una revista con un gran calendario circular en la portada. “Conozca las intenciones de los astros”, ponía el encabezado. Desde niña he querido ser arqueóloga y ese bonito calendario de la portada me recordaba mucho a aquel Bajorrelieve del templo de Dendera, todo dorado y azul. Pagué entonces por el libro y por la revista. 
Esa noche estaba de humor para creer en una realidad que no tuviera que ver con la propia, tenía ganas de sentir que por un momento podía dejar de hacerme responsable del curso de mi destino y me dejé de llevar por una lectura cargada de frases místicas; quien sea que lo haya escrito conocía a la perfección ese universo y lo daba a conocer con la seguridad que se necesita para ganar algún adepto. 
La voz en mi cabeza y yo lo estábamos pasando bien, encontrando  en cada predicción coincidencias con la propia vida y deseando que toda la buenaventura vaticinada llegara pronto. Hablaba del amor, de una estrella azul que supuse sería mi mejor amiga, y de una travesía en un barco de velas. 
Transcurridos algunos días, algunos meses, comencé a mantener a la razón bien encerrada en su baúl, y la voz se encargó de animarme en cada pequeño triunfo de las predicciones sobre la realidad, porque ciertamente me estaba yendo bien en la vida y la voz necesitaba que yo creyera primero, en las premoniciones, en la lectura de las neblinas del futuro y cuando ya me tenía entre sus garras, me convenció que era ella y sólo ella la verdadera conexión con los hados ultraterrenos. Me hizo creer que la necesitaba para conocer lo que estaba por venir. Así es como la pesadilla comenzó: comenzaron los pequeños retos.  Como sucede con todas las artes adivinatorias, mi pequeño guía espiritual no podía cometer la vulgaridad de proporcionarme respuestas directas, y siempre debía mantener cierto grado de distancia y añadir una dosis suficiente de ambigüedad, por lo que, la medida de mis capacidades para cometer cierta empresa corresponderían a la respuesta buscada. Por ejemplo: ella sabía perfectamente, por la conveniente combinación del hecho de ser parte de mí misma y tener el ojo que ve, que soy perfectamente capaz de recorrer la distancia de siete cuadras en siete minutos, y sabía también que es un dato que yo no me había molestado en medir alguna vez, dado su carácter trivial. Entonces, si a mí me apetecía saber si llovería al día siguiente, ella debía responder: si logras recorrer la distancia de siete cuadras en siete minutos exactos, sabrás que en efecto, lloverá mañana. 
Y empezó con cosas tan pequeñas como esa;  intentaba predecir la lluvia, el tiempo de llegada de un camión, la hora a la que despertaría de forma natural, y después de que ella hubo estimulado suficiente mi sistema de recompensa cerebral con esas pequeñas victorias, comencé a entregarle mi alma y otros asuntos realmente importantes que más valía haber guardado. 
Pasé noches enteras despierta y aterrada porque no había podido cumplir alguno de los retos que ella me había exigido, lo que significaba que sobre mí se cernían las garras de alguna desgracia futura.

Se había apoderado de mí por entero, de mi voluntad. Comencé a ofrecerle entonces cosas a cambio, en mis fiebres y desvaríos olvidé que los dones de la clarividencia son estrictamente pasivos y las predicciones no son algo que se pueda negociar y le dí el poder de hacerme creer que ella podía interceder, que, siguiendo una lógica inversa a la original, el volverme capaz de cumplir el reto podría volver el futuro a mi favor. 

Me volví entonces reservada y casi no quería salir de casa, sólo lo hacía en caso de estricta y urgente necesidad y ésto significaba casi siempre que tenía algún reto que cumplir en un esfuerzo por evitar un mal desenlace. Me alejé de mi prometido porque ella ya me había dicho que lo perdería, lo perdería si no era capaz de resistir una hora, dos, un día, una semana sin dirigirle la palabra. 
Al final me vaticinó que lo perdería de todos modos, me dijo que estaba harto de mi, harto de mi ocio sentimental, que me obligaba a buscar dolor en su pasado, en el afán de sentir algo dado el estado de alejamiento en el que nos manteníamos. Él se iba de mi lado y yo sólo sudaba y lloraba cada noche, aguantando la respiración, cortando secciones de la carne de mis piernas. 
Asesiné también, lo hice, no fue ningún accidente. Pero no tenía otro remedio… y creí que no habría una exigencia más grave que esa, esperé a esa infeliz y le rebané la garganta, y huí mientras la tormenta me lavaba la sangre de las manos. 
Pero no va a detenerse y por eso acudo a tí, quiero que abras el sobre que dejé ésta tarde en tu buzón, el destino de mis bienes está establecido allí, de mi puño y letra. Verás la firma. 
Me voy porque no quiero perderlo. 
Si soy capaz de dar éste paso, si dos cajas son suficientes para ir al infierno y volver, él permanecerá a mi lado, para siempre y ella se habrá marchado, pues no la pienso traer de vuelta. 
Adiós entonces. 

lunes, 31 de julio de 2017

El bosque de historias y el jardín de las hematófagas

Bajo las botas crujían los restos de sus pétalos. En el suelo se había formado una pasta espesa de proteínas globulares chamuscadas, plasma evaporado y especias.
El jardín se había consumido por completo y el lodo y la pasta y los restos que aún crujían llamaron a la lluvia y la lluvia lo condujo todo al lago enmedio del bosque de historias donde reposará eternamente.

martes, 2 de mayo de 2017

Volver atrás de cuando en cuando.

Le pregunté por qué había salido con chicas con tan poca construcción, con espíritus sin horas de vuelo, con cabelleras ralas, con ojos vacíos, con nada de historias. Le pregunté porque incluso no encontraba en ellas belleza alguna qué admirar. Por lo contrario.

Y él me respondió que sólo quería que lo amaran más que a nada y creía que sólo una chica sin valor podría considerarlo por sobre todas las cosas.

No deseaba amar, deseaba ser amado.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Hater

Hater, Hater.
Por todos lados escucho la palabrita.
¿De dónde salió? Eso investigaba, y mientras lo hacía no podía evitar pensar / recordar a alguien.
Ya casi no lo pienso ni lo recuerdo, salvo por algunas ocasiones en las que los sueños me llevan a él.
No puedo pensarlo ni recordarlo porque cuando comienzo a hacerlo me llena un sentimiento de asfixia que me hace desear escapar las veces que sea necesario de la idea de su persona.
Hater. Según lo que leo en la red, se trata de personas que van por la vida haciendo críticas destructivas hacia otras personas, grupos o ideologías. Según las fuentes consultadas buscan llamar la atención aunque creo que tampoco debería hacer falta éste último ingrediente para hacer de alguien un "hater".
Es cierto que los humanos somos medio estúpidos frecuentemente, que hacemos cosas sin sentido muchas veces siguiendo las huellas de algún otro o aceptando ideas por unanimidad, sin detenernos a pensar en la validez o la congruencia de lo que hacemos o decimos. Pero es la naturaleza humana y el primer paso para cambiar las situaciones debería ser aceptarlo.
En algún momento estudiaré psicología. Tengo ya suficientes pacientes a los que tengo que atender sin cobrar un solo centavo. Y la estudiaré porque la naturaleza humana, con sus vicios y deficiencias me parece suficientemente interesante.
Muchas veces me he comportado como toda una "hater", pero mi salud mental y mis nervios estarían completamente destrozados si tuviera que ir por la vida odiando a la humanidad por su estupidez.
La gente obesa, la gente que habla con barbarismos, que mastica chicle, que no sabe caminar en el transporte público, que no se asea, que discrimina, que maltrata a los animales, que repite frases que escuchó en algún lado y las toma como ciertas y tantos ejemplos de personas odiosas me tendrían en un estado mental suficientemente oscuro como para permanecer de mal humor todo el tiempo. Y la verdad (y esa persona vuelve a pisarme la mente) es horrible estar con una persona incapaz de controlar su mal humor. Consume energía, consume la vida. Llena todo espacio de negatividad. Nadie merece soportar el mal humor de otra persona.
Hay muchas cosas en la vida que merece la pena criticar siempre que la crítica no te lleve al odio. También hay cosas que están mal, o que son inútiles, que no tienen sentido, pero que no vale desgastarse criticándolas. Bastaría con omitirlas para que la vida volviera a pintar alegre.
Al final cada quien se tendrá que hacer responsable de su idiotez y nadie puede ser "educado" por alguien más.
Hay gente que pretende "castigar" a otra mediante actitudes negativas hacia ella. "Enseñarle una lección". No funciona. Es evidente que si alguien es como es es porque está bien para él ser así, y si está bien así ¿por qué habría de imaginarse que la nueva actitud del pseudo-juez tiene algo que ver con su forma de ser o de actuar?
Es igual de estúpido.
Si algo molesta de alguna persona y de verdad se desea hacer algo al respecto hay que decírselos a la cara. Nada de odios tontos, o "lecciones", esos son "berrinches" maquillados. Y hace falta decirlo como es, sin burlas ni sarcasmos.

En el fondo creo que los "haters" son personas que no se soportan a sí mismas, necesitan que todo esté mal para poder estar bien "en comparación", que todos los demás sean estúpidos para poder  ser "listos", que todos los demás vivan en una burbuja de ignorancia para poder justificar su propia burbuja de infelicidad.

Haters.
Aquí mi ejercicio.
Y ahora debo escapar de estas ideas. Me hacen daño todavía. Qué pesadilla.




domingo, 25 de octubre de 2015

El invierno

El invierno se le estaba echando encima, como un edificio que se le hubiera derrumbado sobre la cabeza. Sentía los escalofríos en la piel a media madrugada y los ánimos apagados.
Todas las noches se asomaba por la ventana para verlo acercarse: era como una mancha de tinta negra que comenzaba a barrer el anaranjado y bermellón del fin del verano; ensuciaba incluso el púrpura que se estaba acumulando en las orillas del cielo, amenazaba con llegar hasta ella y metérsele por los ojos y nublarlos, empañarle el alma y helarle el corazón.
Éste era uno más de esos años en los que no pudo huir al desierto, ni encontrar un nido en dónde refugiarse; y aún peor: traía a la mitad del pecho clavada una espina fría, puntiaguda y cruel que no iba a salir de allí quizá hasta la próxima primavera.
Se preparaba entonces para sufrir un invierno muy crudo, muy turbio y pesado.
Se recostaba despacio cuidándose bien de no enterrarse más esa espina, porque no podría darse el lujo de gritar, o llorar, mucho menos de quejarse.
Se lo merecía, se merecía esa espina. Ella clavó tantas como esa en tantos corazones tiernos que al voltear a mirar la suya no podía más que sonreír y ahogar sus lamentos en un rincón de su garganta. Nadie la obligo a clavársela, tampoco al ruiseñor de Wilde, ambos, el ruiseñor y ella, se la clavaron por propia voluntad, por culto al amor, por la religión del corazón.
Cerraba los ojos con el cabello destrenzado para fingir dormir, en lo que esperaba, secretamente, que éste le cortara la garganta al darse la vuelta. Pero había una muerte que deseaba más que cualquier otra, y que se habían negado a darle: la muerte de Maat.
Ella sólo quería la verdad; quería escuchar que era sólo una muñeca triste, una sirena sin lágrimas, un gatito desamparado, una fuente de recursos, la compañía de ocasión, una cortesana y nada más. Ella bebería de ese frasco y moriría por fin, para sobrevivir al invierno antes de que éste la matase.
Pero seguía esperando, y siendo esclava de la espina, hasta que una noche se inundó por fin, en los brazos de aquel que le negó la muerte, y sangró, sangró mucho, y duró muchos días sangrando y muchas noches. La luna estaba casi plena cuando sintió un tacto conocido posarse sobre su hombro.
Conocía bien a la dueña de esa mano de garras negras que se acercaban a su cuello y la acariciaban; el dolor la había despertado.
-No te cuidaste bien, cariño.
-Quiero vivir, quiero querer, para sentir. Es más de lo que tendría si no estuviera...
- No lo necesitas. No necesitabas nada, no te cuidaste. ¿No puedo dejarte sola ni un año? Serás buena ahora e irás a la cama, y al despertar ya no estarás aquí,
- Quiero seguir sintiendo.
- Silencio. Tienes mucho sueño, se viene el invierno, todo está oscuro. A tí no te gusta la oscuridad, pero yo soy la tuya.

Y así es como sucede, una duerme mientras la otra vigila.
Hay que cuidarse mucho del dolor que despierta sus garras frías.









domingo, 27 de septiembre de 2015

La ESCA, la creatvidad, la mudanza.

 Gabrielo Mansión de la Mudanza
A pocas personas les divierte una mudanza. Las mudanzas son la primera forma de desastre natural, son molestas y entrópicas. Los lugares que uno deja atrás quedan vacíos, pálidos y muertos. Las historias de lo vivido se disuelven, de despegan de las paredes y sólo sobreviven aquellas que se conservan en la mente y el corazón de los que se mudan.
            Gabrielo nació de entre los escombros de una mudanza. Primero nacieron sus acciones; que son todas aquellas que han originado que mi madre perdiera las llaves del auto el segundo día y hubiera que llamar a un Uber para que llegara al trabajo, o que la mitad de la población de los calcetines enviudara trágicamente.
Gabrielo se dejaba sentir en aquel par de zapatos que uno deseaba ponerse pero que no habían llegado a la nueva casa guardados en alguna caja, o en la bolsa de croquetas para gato que tanto las mininas como yo buscábamos desesperadas por toda la casa; ellas porque les rugían las tripas, yo para conseguir que dejaran de maullar.
Tenía el cuerpo encendido por el calor del hogar abandonado, y su cabeza felina husmeaba entre las cajas y los costales buscando cosas lo suficientemente importantes para que valiera la pena perderlas.
Trajo puestos mis lentes de armazón toda una semana, por lo que su visión además de ser nocturna como la de aquellos cuya cabeza es igual a la suya, se volvió premonitoria, pues para quien no padezca de la vista lo mismo que yo padezco, ese par de anteojos color guinda son instrumentos para mirar hacia el futuro.
Una noche se acomodó conmigo en la cama. Me dijo su nombre, muy educado y modoso, y se disculpó mucho por los problemas que había ocasionado. "Es mi naturaleza", dijo él.
Yo le dije que lo entendía. Y él me devolvió mis lentes por fin, pero me dejó las cobijas tan descolocadas que a la mañana siguiente amanecieron en el suelo y mi garganta fue la primera en quejarse.
Gabrielo Mansión pidió permiso para salir de mi imaginación en busca de otras mudanzas, de otras cajas con otras cosas puestas allí cuidadosamente y "a la mano", para esconderlas y estudiar las reacciones humanas.
Le dije que era libre.
Él sonrió con su cara de esfinge, saltó por la ventana y se perdió de vista.
Pero ten por seguro que lo volveremos a ver, cuando haya que salir a probar fortuna en otros lugares, en otros países. Gabrielo volverá, porque es el alebrije de las mudanzas y tiene en el pecho un volcán, fuego en el alma y muchas ganas de divertirse  a tus costillas. Pero si te hace una visita a mitad de la noche y lo invitas a dormir junto a ti, te revelará algún secreto sobre el futuro, un secreto que no deberás contar a nadie. Nadie sabe por qué.    

lunes, 31 de agosto de 2015

Me haces falta

Porque los amores de una noche pueden salir bien si y solo si no hay nada más oculto bajo la ropa.