Llevas siglos aquí maldita, parada a las afueras de palacio, esperando la oportunidad, robando mis rosas y exprimiéndoles la vida. Alimentándote de la solución plásmica que su muerte deja en tus dedos. Sigues al pie ser inmundo y despreciable.
Se que lo que hay encerrado en tus letras, no es mi paranoia.
Sé lo que hay en tus recuerdos por que puedo verdaderamente leer dentro de tu falsa sensibilidad.
Sé que pretendes construir tu propio castillo sobre los grandes trozos de mármol que la edificación de mi palacio inutilizó junto a la cueva, pero esos elementos, los pianos, la noche y el habla no son más que migajas, ese es tu pequeño botín, estúpida hormiga, de lo que has conseguido sacar de mi biblioteca.
Tu conquista de personalidades llegó hasta mí, por la vía más importante, por que ¿sabes?, intentaste robar un alma que no venia sola, un alma que nació unida a otra, y que se hizo a si misma junto a otra, y que, cuando ambas quedaron terminadas descubrieron sendas distintas.
Y AUN ASÍ estarán unidas para siempre, por que juntas nacieron y juntas se irán.
Así es enmascarada niña; me arrastraste a mi también, sin embargo soy yo la parte de esa alma que posee la maldad: te enamoraste del noble, el justo, el sabio y tranquilizador ser de luz y de tinieblas, sin darte cuenta que no muy lejos de allí se encontraba la otra parte, celosa, maldita reina oscura, impulsiva, egoísta y tóxica que no va a permitir que intentes siquiera ponerle una mano encima a mi obra.
Notaste mi mirada la primera vez, junto a las que han sido llamadas por “alguien mas”: “orugas naranjas”, y esperé que realmente mi mensaje te quedara claro.
La segunda vez luchaste aparentemente sin armas, aprovechando que esto hiciera que yo no pudiera tocar a alguien “desarmado”, incidiste entre espejos y luces y decidí hacerte retroceder, alejándote con mis ojos fijos en tu aparentemente ingenuo rostro.
La vez siguiente, en medio del verdor me demostraste no temer el delicioso aroma de los pétalos de rosas muertas, el mismo perfume celestial que despide el metal bañado en sangre.
La ultima vez intenté dejarte en claro lo poco que puedes llegar a ser.
Te escuché y te mostré un poco de mi mundo, y realmente enferma tu manera de ser. Absorbes la vida como si hubieras perdido gran parte de ella. Pero no sabes controlarlo y estás próxima a perderlo.
Y nadie lo nota, solo los absorbes y ellos se dejan ir hacia ti. No se dan cuenta que estás copiando hasta su información genética.
Pero a él nunca lo podrás terminar de absorber, por que tendrías que cargar conmigo también, y no pienso dejarme.
Nuestra historia es arte, y no vas a mancillarla con tu ingrata presencia, con tu alma hecha de retazos de otras tantas. Él NO está sometido a la esclavitud, dejará d estarlo cuando deje de sentir que es así. Dejará de desearlo y entonces se dará cuenta que nada lo detiene.
Yo no otorgo licencias, ideal es un gobierno donde los habitantes hacen lo que les corresponde y el monarca, como un Dios, solo felicita y disfruta la armonía.
Pronto todos olvidan que él se encuentra viviendo en ese hermoso palacio, y aprenden a vivir con él en sus corazones. Nunca notan su muerte, por que realmente nunca muere.
Sin embargo, el día que algún desdichado acuda a pedirle autorización, él se verá obligado a mandar, y al mandar, se establecerá una condición que podría convertirse en ley y dejar a todos sometidos por siempre.
En fin, esto no es algo que puedas sino fingir entender, y que no te concierne; por lo que te pido de la manera más atenta que ni vayas a intentar inmiscuirte, por que me veré obligada a sacarte por mis propios medios, estás advertida.
Se que leerás esto.
Y cuando lo hagas sabrás que mi veneno salió de su botella e irá a parar a tu garganta.
Momentos que son solo míos, palabras que nacieron de mi unión con aquel a quien pretendiste llevarte.
Criatura estúpida que sueñas con ser luz cuando no eres nada, y jamás podrías igualar lo que con mis propias manos he construido.
Pequeña farsante, hipócrita, ambas sabemos qué es lo que deseas.
1 comentario:
Adjetivos como 'auténtico, real, verdadero' se me hacen insuficientes para describir la carga sentimental contenida en estas rojas letras, por lo cual me detendré en mi intento, pero no sin antes concluir que esto es, por mucho, lo mejor que has escrito.
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