Alguna vez soñé que soñábamos los dos, pero me desperté y se me terminó el sueño.
En realidad solo soy yo y mi sueño de indigestión. Estoy indigesta, (y sola) y casi no me importa cuando no te tengo enfrente, en la cabeza quiero decir.
Aquella sensación de tí me la provocaron las mariposas.
Algna vez me hiciste comerme las mariposas, pero luego te fuiste con tus maletas, tus tintas, la cámara y tus zapatos nuevos.
Y me dejaste abandonadas tus mariposas. Se te olvidaron en mi vientre.
Entonces tuve sueño y me tendí en la cama. Es "la cama" porque no quiero meterme en problemas: que si es mía, tuya o nuestra. Ya no importa, ya estás bien lejos.
Abrí los ojos y allí estabas. Volviste por mi y por mis vestidos viejos. Me abrazaste, y me dijiste lo que soñábamos que me decías. Y era feliz y azul, todo azul grisáceo. Tenía que habérmelo imaginado.
Me desperté y cuando me encontré sola sentí mucha pena, y me eché a llorar, y llené una bandeja, y te escribí una carta.
La remojé bien, la sumergí hasta el fondo. La besé así, amarga, amarga y te la dejé en el buró.
Apenas la tocaste te quemó los dedos.
Entonces volví a la cama, a dormir sola, con las mariposas y la bandeja.
1 comentario:
Cuando leo esto me siento entrometido, como si te obligara a voltear y te provocara enfado. Pero me gusta, es de lo más sincero, de lo más agradable y menos pretencioso que te he leído. No es juzgar, sólo quise decir a dónde llegó.
aciumin
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