martes, 1 de julio de 2008

Los ángeles no exigen sacrificios.

Vuelve a vestirme de negro canción maldita, bendíceme con las gracias de la noche. regresa mis sueños a las sombras que olvidé cuando los brazos de la comodidad me hicieron una cuna en la Tierra.
 No me dejes abrazar la mortalidad.
 Pon en mis ojos tantas lágrimas como quieras, pero no me dejes hasta que recuerde quien soy y vuelva a preferir la oscuridad y el silencio.
Que las sombras sean agradables a mi vista y mis ojos felinos no necesiten más luz.
Ahórcame hasta que pierda la voz y me suene a miedo para que aprenda a temerla para no temer la de ellos y ver la silueta de mis manos como laberintos para perderse.
 Recuérdame el silencio de las catedrales, con sus vitrales que colorean la luz.
 Que el viento no deje en paz mi espiritu nunca, que lo agite, que sea como una nota aguda.
 Traicioné mi sacrificio, tuve miedo al dolor, me sentí cómoda, se me hizo demasiado.
Perdón.
Me encogí todas las noches bajo las sábanas.
 No debía despertarse nada.
Terror
Cuando ella creía que ya era bastante me permitía dormir en la nada.
 Le ha gustado siempre la sensación que produce un vaso templado al llenarse con agua fría y más aún si ese vaso es mi cuerpo durmiendo en la insensibilidad y el agua es ese dolor que no se puede llorar.

Le gusta susurrar en mi oído que abrir los ojos es sinónimo de condenarme a vivir, y que sin embargo no tengo elección.
 Ella es la misma que aleja las personas que me traen felicidad, es ella quien no me deja ser feliz.
Me dice que nunca seré lo suficientemente humana para que un angel abandonde su puesto en los palacios de mi Dios, en el plano al que no se viajar y venga a abrazarme.
Sólo los ángeles se abandonan a sí mismos para amar completamente a sus elegidos.
 Pero ningún ángel va a elegirme nunca, según ella.
Yo estoy segura que Dios no me ha abandonado, que me lo ha dado todo para que yo pueda tener paz. Pero ella siempre lo estropea todo.
Va a matarme, me odia.
Quiere que muera con honor, quiere que me sacrifique, quiere mi sangre.

1 comentario:

Tonat dijo...

Es natural pensar que te odia, que quiere que te sacrifiques, que quiere tu sangre, que no quiere que seas feliz, que va a matarte.
Pero también cabe la posibilidad de que la malinterpretes y con esto de que la desaproveches.
Porque ¿Qué serías Tú sin Ella?
Tal vez tengas razón y todo lo malo sea su culpa, aunque, ¿qué tal si fueras tú quien aleja a las personas que te traen felicidad?