domingo, 18 de octubre de 2009

La santa Normatividad y el Evento en la Casa Negra de las Nubes

-¡Por enésima vez no!- dio un portazo y dejó a la reina sola, echada en la cama, temblando.
 Fue un golpe muy leve, por que alcanzó a detener la mano a la mitad del trayecto, pero no frenó completamente y le atinó a su mejilla que ahora frotaba afanosamente contra las almohadas.
 Se quedó quieta, pues no podía llorar, hacía mucho tiempo que no lloraba.
 Esperó largas horas con los ojos abiertos, escuchando el silencio de la habitación y los ruidos del bosque. 
Tenía tres grandes compromisos al día siguiente pero le fue absolutamente imposible prepararse para alguno, había peleado con todas sus fuerzas para deshacerse del último compromiso del día y poder acompañar al Rey en la expedición la Casa Negra de las Nubes.
 Pero todos los planes se deshicieron, al día siguiente haría el ridículo ante las tres audiencias, y volvería al Palacio para tirarse a... ¡ojalá pudiera llorar!, no, se tiraría simplemente a cerrar los ojos y hacer madejas de hilo con su cerebro de tantas vueltas al pensamiento de su amor.
 Un día antes los monarcas habían recibido una invitación al pueblo de la Santa Normatividad, sin embargo el Rey se rehusó a asistir, a pesar de las insistencias de la reina, ella no encontraba nada de malo en la visita y más les valía a ambos quedar en buenos términos con los pobladores de ese lugar.
 Discutieron, y fueron a dormir, la reina estaba totalmente vacía, al despertar solo encontró de él una nota donde le pedía que hablaran, él había salido.
 Esperó todo el día, pero no tuvo noticias de él si no hasta que tuvo que enviarle una cifra para un evento que tendría lugar dentro d unos días.
 Cayó la noche y por fin apareció, frío indiferente y con rabia en la voz.
Ni una sola palabra se dijo que no lograra sacar una cuchillada.
 La reina tiembla en su lecho, tiene fiebre, llora por fin, pero nadie repara en ello.
¿Es posible que la deje morir?
 Afuera llueve.

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