jueves, 12 de noviembre de 2009

Entendiéndolo todo....

Voy entendiéndolo todo, me dispuse a abrir los montones de cartas donde me dicté sentencia.

Las cartas de aquellos tiempos donde cada día no era más que una nueva oportunidad para perder la vida, donde ya no existía el descanso y la noche era eterna, donde el llanto perdió su nombre por que su presencia perpetua anuló la necesidad de invocarlo.
 Fué en esas cartas donde las puertas de mi infierno se abrieron a toda clase de criaturas. (No viceversa), donde pronuncié las palabras que hoy me absorben la inmortalidad.
 El testamento que nunca debí escribir se lleva las chispas de luz y el Palacio se corrompe desde sus cimientos. "si es fin o principio me da igual" Ni siquiera cuando fui una "Enferma Terminal" me sentí tan inexistente: "...Estoy harta de estar, no tengo ganas de hacer nada, estoy sentada en una silla pinchando papel con un cortauñas (...)
 Me siento como una enferma terminal, me duele despertar (...) ahora comienzo a agradecer sentirme en el fondo, por que tengo miedo de sentir paz, como en ocasiones sucede, una paz donde deja de importarme todo lo que tengo, sé que si esa paz crece estaré lista para irme..."
 ME cansé ya de masticar las mismas letras. La enfermedad, el dolor y el sufrimiento me hacían desear la muerte pero por lo menos me sabía viva: "...5 pm, y yo no he podido hacer nada. Así seguirá pasando el tiempo y yo seguiré sentada en este lugar, sin hacer nada.

Pensando y dándole vueltas. Pinchando papel y aguantando las ganas de llorar. Con las manos frías y mi madre observándome discreta y compasivamente. ¿Cuándo podré reírme de esto?..." Pero al final creo queobtuve lo que pedía, y fue una mala decisión de la que ya no sé como salir, ¡POR FAVOR AUXILIO!: "...No deseo reírme.
Quiero caer dormida muchos años, deseo dormir, deseo ser normal. Se sufre demasiado no siéndolo. Ya no puedo dormirme, obligadamente despierta debo aprender a sufrir otra vez.
Y en silencio, controlada e internamente. Añorando algo sin tenerlo, pero como los ciegos: todos desean ver, sin embargo sufren más los que nacieron viendo y por algún motivo perdieron la vista que los que nacieron ciegos...." Y cuando llegué a la conclusión de que no tenía ninguna salida: "...Y ahora tampoco puedo morir, no estoy lista x q no tengo lo que deseo. Si muriera no descansaría. Hace unos meses estaba lista para morir por que lo tenía todo. Esto es lo más cruel. Ni siquiera morir aliviará mi pena..." En una ocasión fuí secuestrada dentro de un templo protestante, enferma como estaba solo encontré en ese Cristianismo fanático la decisión para abandonar el mundo: "...El dia de ayer, la única palabra importante para mi era “terminar”, contigo, conmigo, con todo. Pero por un lado, terminar contigo de manera definitiva me resulta igual de aberrante que la quema de Alejandría. Encerrada en un templo de fanáticos y encerrada en tus decisiones (...) Ayer busqué la manera de salir. Algo me convenció de pronto que ya había terminado lo que vine a hacer aquí, de algún modo quise seguir los pasos de Juana de Arco, perder la razón y escuchar lo que deseaba: ese permiso divino para entregar lo último que se entrega. No se si por desgracia o por fortuna, tengo una persona cerca que sabe sentir las despedidas aun cuando no se digan explícitamente. Llamó y perdí mi oportunidad. Probablemente la señal divina había sido mal interpretada. Hablamos y todo quedó en un rotundo game over..." Y desde entonces pude ver algo que aún a veces me niego a creer, y es esta negación lo único que a veces me encadena a sus burlas: "...Sé que tampoco eso es algo que pueda comprar, se que debí haberlo ganado. Pero cada vez veo más demonios en todo lo que me sucede. Demonios (...), demonios en lo que yo vería desde una ventana medio opaca si no supiera que la realidad es otra y si yo fuera un espectador de este melodrama: vil desfachatez cubierta del oro que irradias, del oro con el que vistes y por el que me dejé deslumbrar. Maldito machismo, egoísmo y falta de respeto. Un ente, un ángel de porcelana que guarda carbón en su interior. Maldiciones del infierno hechizándome las venas..." La necesidades básicas de toda enferma: "...Un cristo que borre mis pecados, un ángel que me cuide por las noches. Alguien que me complemente para poder alcanzar lo que tu rechazaste,(...) Condena. ..." La razón por la que me negué la felicidad: "...No deseo buscar. Por darte amor deseo la condena, el fuego, el infierno, la cruz. Tal vez tu corazón pueda volver a sentir algún día y la eternidad deje de pesar. (...)Ahora confirmo mas que en ningún otro momento que mi vida es romanticismo, el amor a lo que fue, por que la frustración de todo vampiro es precisamente el saber que lo que fue no podrá volver nunca (...) la mayoría de los vampiros vendieron su descanso y su paz a cambio de una eternidad, pero no para sí, si no para ofrecérsela al amor que traiciona. Y esa traición convierte al sacrificio voluntario en condena. Por que irónicamente sigue sin haber vuelta atrás. Me negaste, negaste a mi Dios, mi sueño, negaste mi alma, mi corazón. Rechazaste todo lo que te entregué para no tener que entregarlo tu también. Es una condena. Me maldigo por satanizarte, pero no encuentro otra forma para callar mis demonios. Para que el dolor que siento susurre más despacio, y deje de ser un zumbido..." Y entonces lo hice: "...He empezado una nueva colección mientras espero. Una colección de gotitas algo extravagante, pequeñas en una botellita...." Pero aun no termina el show: "...¡Cómo me lastima verlas a todas ellas, usurpando mi lugar, y profanando el más sagrado de los templos, mancillando mi unión! Pisoteando mi reino. Y yo solo observando la manera correcta de ir perdiéndolo todo. Me hacía tan feliz estar siempre arriba, egoistamente, y que mi reino no fuera de dinero o de tierras, sino de un corazón y un palacio y a mi lado el más noble y digno de los reyes..." Las falsas esperanzas: "...Todo se va más rápido de lo que se consigue, sin embargo tengo ganas de saltarme ahora un año de mi vida, caer en coma y despertar un año después. O hasta que pueda mantenerme por mi misma. Quiero salir de este país para acabar de sanar. Quiero esconderme donde nadie más pueda hacer que mis pensamientos se alejen de ti. Quiero sufrir eternamente (...). Difícil, solucionable solo por aquella única cosa que no tiene solución. Mis cartas de hoy son el mundo, la estrella y la muerte. La muerte me dice que debo enterrar lo viejo, y que debo continuar dejando atrás lo que ha muerto. Pero estoy segura de que no está muerto el que amo. Solo duerme..." La vida cotidiana, (pero aún vivía): "...Ciertamente estoy muriéndome, la única comida que cae correctamente a mi estómago es un plato diario de arroz al llegar de la escuela, no puedo cenar, ni desayunar ni comer nada en la escuela x q mi estómago se revuelve a cada rato. Siento como mi estómago se oprime. Despertar es doloroso, ni siquiera me baño consciente, medio me remojo y me salgo, por que hace mucho frío, diferencio el frío del temblor normal por que mi cuerpo se pone rígido y la se levantan los vellos de la piel..." Los tiempos de escuela me repugaban, pero aún sentía intensamente: "...Hoy pude comprobar que el agua destilada de Voca 6 es realmente agua destilada pura. Tenía mucha sed, y cuando no me veían absorbí el agua, fingiendo pipetear. Es que el agua también se regresa, mi estómago no lo tolera. Lo que no es comestible, y sabe extraño es el K2Cr2O7. Algún día me harán algo por hacer perdidizas las sustancias de la escuela. Estoy harta de ver la cara que pone mi madre cuando estoy cerca de ella y me niego a me abrace, no quiero que me tenga lástima. No quiero que llame al médico, no quiero que me detengan, quiero terminar. No quiero que me vea como enferma terminal. Si, estoy enferma, y nada desearía más que realmente fuera terminal y que fuera rápido. No tengo valor para hacerlo yo misma. La geometría analítica es lo único que consigue que olvide, que no piense ni en mi maldito cuerpo ni en ti. Me duele, me duele mucho..." Mi pobre madre, también ella sufrió por mi culpa, pero nadie podrá negarme que nuestros corazones estaban más presentes que nunca: "...ya decidí desaparecer. Que sea rápido, que termine pronto. No se donde meter todo esto, no se que tanto tiempo pase antes de que pueda irme. Lo leerás una vez yo ya no esté aquí. Mi mamá acaba de hablar conmigo, está llorando, dice que necesito terapia o algo, que puede pasarme algo, que coma, que ya no quiere verme triste, que no sabe que es lo que necesito, no me gusta ver a mi madre así, pero no puedo evitarlo. Es que cada vez me mareo más, y cada vez me observan más me analizan, entonces ahora si lo notó. Quisiera actuar para no tener que dar explicaciones, solo deseo salir, estoy pensando que la última parte, la del hospital va a ser la más difícil, no van a dejarme morir; van a arruinarlo. Si no dejan de impedirme morir así, tendré que hacerlo rápido y no quiero. Dice que tiene pesadillas que está preocupada, a mi no me interesa saber nada de aquí, solo quiero irme. Cada noche busco como salir. Como irme rápido. No despertar más. Ella podría saber lo que me pasa si entendiera, pero no entiende, incluso a mi me cuesta trabajo entender.
Le he dicho que basta, que no quiero saber nada, dice que ya no quiero abrazarla, que ya no la quiero. Es que no es su amor el que necesito. No necesito nada que ella pueda darme. N estos momentos no necesito eso...."
 Amigos míos, Adherencia mía. ¡Cuánto lo siento! Tu que tuviste que escucharme en el peor estado, drogada y recuperandome del abrazo de la muerte.: ".
..Yeremai, el ángel salvador que frustra todos mis intentos por desaparecer. El que siempre esta conmigo, quien me llama “patética” cada que puedo, mi amigo, mi adherencia, mi padre confesor, (...)
 Creí que este Diario no volvería a ser tocado nunca, pero fue necesario. Tengo las manos llenas de astillas de vidrio. Fingí que el adorno se cayó solo y yo solo intentaba recogerlo con las manos desnudas.
Necesitaba sangre, necesitaba heridas por donde el demonio pudiera salir. Pero parece que el mundo se niega a dejarme ir (...)
 Hoy el día estuvo especialmente frío, frío el ambiente, frío mi corazón. Un día más sentada en el andén del metro reflexionando, planeando y esperando el momento de desaparecer
. El andén, un día más sola. Ya no deseo estar aquí, estoy mal en la escuela, mal aquí, todo por mi capricho de no llegar, de buscar que algo me suceda.
 No se a donde voy a ir a parar. Ya no quiero vivir pero si, tampoco yo se hacer sacrificios, siempre me arrepiento, lo dejo a la mitad.
 Ayer solo conseguí rasguñarme, me dio pánico.
 No puedo, y aunque es un rasguño se nota y saldrá peor si alguien se da cuenta, seguro me enviarán al psiquiatra o me internarán.
Ya me cansé de estar esperando las horas de la noche para llorar. De sentarme aquí a hacer nada para ver como pasa mi vida sin nada.
No tengo ganas más que de dormir. Pero algo me obliga a estarme aquí, con una esperanza muy débil, esperanza de que sinceramente todo haya sido un error..." Pero las cosas no terminaban, y Monin seguía autodestruyéndose, muriendo. Asegurando su alma y perdiéndose.
 Y llegó la ultima frase, la que me condenó a "no ser": "...Lo peor de todo es que se que aun no llego al fondo, por que no me arrepiento de haberte conocido ni de haber vivido lo que viví.
 El día que me arrepienta podrás firmar que me he convertido en un ser vacío, en la encarnación del mal. Es así, debo pelearme con la mitad de vida que me dejaste y construirme una prótesis..."

 Entendiéndolo todo.
 Fueron las cartas.
Auxilio.

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