viernes, 13 de noviembre de 2009

Una vez?

¡La neoreina es incandescente y tiene vida!- aclaman Dextrógiros y Levógiros.-¡No más ardiente y dolorosa pena!
 Pero Monin se asoma solo a veces, ahora solo a veces, y se entrega a ratos y a casi nadie.
 -Toc, toc, toc.- se escuchan golpecitos tras las piedras, dentro de las paredes.
 -Shhh! Es ella.
 Las hadas susurran con las alas, se emocionan al sentirla presente, mientras tanto, el cadáver se pasea nervioso por el salón.
 El viento secuestra las llamas de cada vela, de cada antorcha, de cada chimenea, y se hace el silencio.
 Una niña canta en algún lugar y por todas partes.
 Primero muy bajito, y en tanto el silencio tapa los oídos, ella sube la voz
. La corte entera pone atención:
 "...Fui una vez, pero dos no volverás a verme.
Estaba y ahora solo soy.
Tómala a ella, desgárrala, destrózala, enciérrala en una jaula.
Cuélgala del techo y disfruta la función.
 Fui una vez, pero dos no volverás a verme..."
 Suspiran los perritos de viento, y las rosas hematófagas se disuelven en el jardín.
 Entonces el cadáver se abraza a un pilar y esconde la cara entre los mosaicos.
 -¡Regresa, regresa por favor! ¡No soporto más las mordidas!, No puedo salir de Palacio y volver si no traigo por lo menos una daga enredada en la melena!

- Y se tria al piso y comienza a sollozar, pero se detiene al poco tiempo, por que siendo cadáver es casi insensible, incapaz de llorar.
Entonces permanece quieta, tendida sobre el azulejo y espera al Sol mientras la niña la arrulla con su canción:
"...Fui una vez, dos no volverás a verme.
si tus ojos negros lamen mi piel,
querido,
 morirás..."

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