miércoles, 17 de junio de 2015

Buscando al pueblo

2015  


Tengo dos días para presentar un examen que presenté hace cinco años con sobrado éxito. Digo sobrado, porque reussí el examen y reussí la carrera universitaria para la cual lo estuve preparando.
Hace cinco días que me senté, sin embargo, a estudiar todas esas cosas de las materias básicas que ya olvidé porque mi cerebro decidió que no eran útiles. 

No sé si soy un fraude de ingeniero por no saber resolver los problemas más básicos de álgebra, trigonometría y funciones del nivel Medio Superior, y puedo esconderme tras la excusa y defender mi vida diciendo que jamás me han gustado las matemáticas. Pero yo sé que lo que se me pregunta no tiene nada de complicado, y acallando las voces en mi cabeza que me llaman inútil y cosas peores, me convencí de que sólo necesitaba un repaso ligero para recordar.
Empecé hojeando la guía de estudio y revisando los temas que abarcará el examen, y me dediqué a buscar información en viejos cuadernos y en los libros de la carrera (donde sí, lo admito, los primeros semestres también estudié éstas cosas).

Tengo que decir en mi defensa que he obtenido, en los ejercicios de prueba, buenas puntuaciones en Comunicación, Inglés y Biología (lo cual sería el colmo si no, pues soy Ingeniero Bioquímico y a eso me dedico) y creo que no lo hago tan mal en Química (...) y en la parte de Física que se refiere a Mecánica de Fluidos (vamos, dos cursos de Fisicoquímica y cinco de Operaciones Unitarias...habría sido una vergüenza, ahora sí).

Total. Buscando en la red algo sobre leyes de senos, cosenos y cálculo sencillo de ángulos, di con un blog azul con blanco, limpio y puntual.

Nunca he comprendido del todo lo que es el minimalismo, y tampoco puedo decir que me atraiga la idea de ponerme a buscar. Pero por lo que ahora sé, de eso se trataba la cosa. 

Copié lo que buscaba en un papel: una tabla sencilla con la que se pueden calcular rápidamente los senos y cosenos de los ángulos mas comunes y dejé la tablet a un lado pero sin querer toqué la pantalla en un sitio que no tenía previsto y de repente un par de ojos cafés me miraron desde el escritorio. 

Me quedé un rato mirándolos, sólo los ojos, intentando comprender;  y lo que comprendía era que había visto esa mirada en otro lado. Es el mismo mar desesperado en el que me sumerjo cada que Mariana me observa, como buscándome algo en la retina.  Y pensar en ella, en Mariana, me hace recordar las mañanas en el templo, y aquellos días en los que sin saberlo, me traje conmigo a muchos a éste camino empinado, accidentado. Esta situación hoy me resulta, no común, pero familiar. 

Tengo que buscarlos y compartirles lo que he encontrado porque esa es mi manera de hacer algo: seguir buscando, seguir construyendo con el único propósito de compartirlo porque éste mundo necesita desesperadamente de nuestro entendimiento, nuestra especie necesita que comprendamos el funcionamiento del universo, antes de ir a hundirnos todos.

Dudé mucho, dudé mucho pero al final me decidí a enviar un correo. Sé que se me dio una cierta capacidad de expresión, a veces puedo encerrar vibraciones correctas en los símbolos correctos, en las palabras correctas, sólo tengo que pedir ayuda al cielo, a la tierra, al viento, al agua. Tengo que pedir ayuda a donde sea que me esté escuchando el espíritu. Entonces a veces lo logro.

Y entonces compartiré las piezas que tengo de éste rompecabezas, porque sigo buscando a mi pueblo. 

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