Recuerda esto:
Estabas sentada en la entrada, preguntándote que hacía un lugar como ése en medio del bosque.
Repasaste con una mano la verja de entrada,sin querer hacer caso a los maullidos que salieron de su repugnate y herrumbrosa bisagra.
Una chiquilla de ojos tristes te observaba de cerca.
Le pareciste agradable.
Ella se llamaba Monin y tenía severos problemas con su vida: el rey planeaba asesinarla, apesar de que ella le amaba.
Monin es mi nombre y esto que te relato, oh ¿lo recuerdas verdad?
La verja se abrió entonces y pasaste.
Estabas empapada, la noche anterior había sido tormentosa y venías de una batalla. Creí que te gustaría ponerte cómoda.
Aunque no pudo evitar que te detuvieras a observar ese lago de lágrimas ácidas junto al huerto.
Es un lugar que muy pocas personas soportan contemplar y sin embargo allí estabas, calada hasta los huesos, con la espada y las vestiduras chorreando sangre y tu cortina de pelo negro pegada a la cara.
Entonces supe que tu corazón necesitaba reposo, pero sabía que no podría tocarlo, no fácilmente.
Es de esos corazones que de tanta desilusión ya no confían en nadie.
Quise entenderte aunque a veces se me pasaba la mano, después de todo los corazones heridos son los que menos tacto tienen al decir las cosas.
Aún así la pasé muy bien contigo a partir de entonces.
Después de detenerte en el lago, repasaste con la mirada el huerto y continuaste hasta llegar a lagran puerta adornada, que ya estaba abierta.
Entonces me encontraste esperándote al pie de la escalera.
Con unas cuantas noches y tazas de té me encariñé con tu corazón, y quise ayudarte en todo lo que pudiera. En mi lecho de muerte no me abandonaste.
No te separaste de mi lado cuando el rey me envenenó, ni en mis delirios.
La doncella de la espada de plata, la de cabello negro y profundos ojos oscuros veló conmigo los sueños que morían en el lago, el desbordamiento y la inundación, la tormenta y los vapores de la noche.
Y cuando mi sangre corrió por el suelo me cosiste la cicatriz y ponías astromelias en la cabecera de mi cama.
Tuve que desaparecer por unos días en busca de la sanación.
Y cuando regresé como nueva, llena de vida y alegría para regalar te encontré algo enferma.
"No es nada" dijiste.
Esa noche te dejé sola para que pudieras pensar sin que yo te estorbara, pero en ningún momento dejé de preocuparme, auqn se que no te gusta que se preocupen por ti.
Te prometí no dejarte sola nunca, ya sabes que Palacio es tu casa, y que puedes permanecer allí cuando quieras, a mi no pueden dañarme.
Pronto habrá luna llena, el huerto se llenará de vida y podremos escoger una hierba que t ayude.
Él viene por ti, lo sé. Pero este es tu refugio cuando quieras, aunque sé que tienes que darle batalla.
Solo no te deshagas de los sentimientos, o este tipo de lugares se te cerrarán para siempre.
Este lugar como ves, está hecho de sentimientos y sueños, que se volvieron tan sólidos que formaron ladrillos, y cúpulas de cristal.
Este palacio con sus torrecitas y sus ventanas es mi refugio y el lugar donde mi corazón toma fuerza, donde aprendió a resistir el fuego y el ácido, donde se concentra toda mi humanidad.
No desistas, encuentra la fuerza sin deshacerte de tus sentimientos.
Al final éstos te darán mas fuerza que cualquier trozo de hielo y seras invencible cuando aceptes que eres un humano y conozcas todo lo que constituye al ser.
Vamos a luchar que dejaré que hagas lo que tengas que hacer, pero siempre estaré aquí para entrar por tí en el último momento.
No intervendré en donde no desees que lo haga.
Cerca de ti siempre.
Monin
1 comentario:
Hermosa entrada, llena de sentimientos que la hacen más humana!
Saludos!
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