La reina estaría dispuesta a ofrecer la mitad de sus sangre en sacrificio, con tal de que los grillos y las sangijuelas abandonaran el Palacio, y de ser posible la Serena Tristeza.
Es una lástima.
¨¡Eran tan buenos guerreros!
Pero el clima los hizo confundirse, ¡torpes, tercos!
¿No saben que el antiguo Rey desterrado fue el causante de la muerte de más de la mitad de las criaturas de Serena Tristeza?
Lo saben, pero preferirían no saberlo.
Y peor aun: No están dispuestos a admitir que, días después de que conocieron a la Reina y la ayudaron a levantarse (cosa que ella no deja de agradecer),poco a poco el Palacio mismo fue entrando a sus vidas y los llevó a ser lo que son hoy.
Por eso odian a la Reina.
¡Hay verdades que incomodan tanto!
Pero quédense tranquilos, la Reina sabe la verdad y se siente halagada.
Ella puede notar en tanto desprecio el burdo intento por deshacerse de la fuente de su imaginación.
Pero cuando la destruyan. ¿Qué les quedará?
¿Piensan sobrevivir con las mismas chispas de luz toda la vida?
Necesitan a la Reina, por eso no se han alejado lo suficiente, por eso siguen aquí, atentos a cualquier cambio de costumbres.
Y eso, precisamente eso, es lo que le atrajo al ermitaño que visita las rejas del palacio y lanza piedras a las ventanas de vitral: que ustedes llevan consigo alhajas de las arcas del Sótano, que aún portan con cinismo las insignas de rango con las que alguna vez fueron honrados en pomposas ceremonias, y que llevan la firma de la Reina grabada en el envés.
¡Hipócritas!, aprovecharon cualquier oportunidad para encontrar una traición.
Es lógico: Quien desea ser traicionado encuentra la traición pero no continúa buscando la verdad, sin importar la amistad o las antiguas demostraciones de afecto.
Necesitaban un motivo para odiar y lo encontraron, pero no van a negar que ya desde hacía mucho tiempo sentían aversión inexplicable por ella.
Créanme: la Reina sabe perfectamente de lo que habla, y solo un par de Personas en Serena Tristeza saben a lo que me refiero: la reina misma, y alguien mas, cuyo nombre omitiré por razones de seguridad.
Pero vamos con las sanguijuelas, ellas portan su nombre con orgullo y son sanguijuelas aquí y en otros Reinos, en cualquier dimensión donde tengan permiso de existir. ¿Pero que hay de los grillos?
Ambos han pactado una alianza con el Ermitaño, que a mi modo de ver durará hasta que tanto a grillos como a sanguijuelas se les agoten las ideas, y se les desgasten las insignias.
Mientras tanto, hombres fieles.
¡A defender el Palacio!
¡ Aux Armes!
No hay comentarios:
Publicar un comentario