miércoles, 6 de enero de 2010

Odio

El pequeño cubículo se quedó en completo silencio cuando una gran mole de carne humana que para nada encajaba con las dimensiones del lugar-irrumpió en ella violentamente , se sentó como pudo, ocupando dos sillas frente a la pequeña mesa-escritorio y escondió la cara entre dos enormes manos.
 Murmuraba para si cosas ininteligibles.
 -..nunca en la vida... ¿quién permitió...?
- Y sin previo aviso comenzó a sollozar, para, segundos después ser víctima de una risa convulsiva.
 El joven más próximo a su asiento, (que se hacía llamar su "amigo íntimo"), le permitió terminar su tragedia y se acercó lentamente. Lo tomó por el hombro y lo hizo mirarle a los ojos. La vasta personalidad se secó la cara y lo miró.
 -Te juro que nunca en la vida me imaginé vivir para ver lo que he visto hace unos minutos. El joven lo miró incitándole a continuar.
 - Caminé por la orilla, pegado al edificio y me encontré con dos jóvenes besándose apasionadamente. Reconocí solo al hombre, estudia aquí. Pero a ella... Tomó un sorbo de aire, pues parecía imposible que continuara hablando, las convulsiones amenazaban con volver.
 -Yo quise saber quien era ella, él me parece un buen muchacho. Nunca le había visto con nadie, y quise saber...él se veía enamorado, y ella era pequeñísima. Le llamé y él volteó a verme, y ella también.

 Se tomó la cabeza entre sus manos robustas y comenzó a refregarse la frente, presa del pánico, desesperación, terror, atrapado en un recuerdo que el joven desconcertado no alcanzaba a ver ni imaginar. Por fin se decidió a tomar la palabra.
 -Hey... mírame, calma, ¿qué hay con ella?
 -La Divinidad, ¡Todo lo que es sagrado!
 - Explícate ¡Clamate!
 - Ella me miró, y pareció como si me conociera. Tenía unos ojos muy grandes y los vi abrirse como si me tuviera miedo. Es una criatura muy pequeña y no me extrañó. ¡Mirame! Podría destrozarle todos los huesos de un solo manotazo si yo quisiera. Pero después su expresión cambi... es un fantasma, es el pánico- volvió a estrujarse la cabeza rapada con las manos y se echó a llorar a lágrima tendida una vez más.
 El joven se quedó pensando,no se le ocurrió otra cosa que acercarse a la vitrina y prepararle algo de beber, tal vez el vino le diera la serenidad necesaria para que pudiera hablar del incidente sin que sus nervios le tapiaran la voz.
 Cuando consiguió hacerle beber suficiente y transcurrió un tiempo considerable en el que el gran volumen se dedicó a estudiar la habitación con los ojos. Por fin habló.
 - Sus ojos eran el odio, la tristeza, la ira, el rencor. Todo junto. En sus ojos vi la muerte violenta, y las nubes cuando amenazan con soltarte encima una tormenta. Vi las voces de los muertos inocentes, y los últimos momentos de una mujer que muere protegiendo a sus hijos de un asesino. Hileras de condenados por herejía desfilaron ante mi aun con los instrumentos de tortura desgarrando sus carnes. Todo ello, en un par de ojos castaños. Es imposible que aun existan ojos así, o por lo menos personas que se desprendan tan súbitamente de sus máscaras y te permitan ver. Un alma pura. Lo que no termino de entender. Es el por qué de su mirada. ¿Qué le hice yo? El joven tuvo presentimientos...¿sería "ella"? Si era ella, sabía el motivo de su odio.
 -Tengo que conocerla.-añadió al fin- tal vez podamos lograr sacar de ella una buena charla, tal vez su pluma hable tan bien como sus ojos...

 -¡NO!¡NO TE ATREVAS!

1 comentario:

Asahi Ken dijo...

GENIAL!! SUBLIME!! no me había parado a leerte con atención nunca, que tremendo error cometía