Para Biología humana, en mis últimos instantes como alumna de Voca 6.
“No puedes juzgar a nadie sin antes estudiar su historia, y una vez que la comprendas, sabrás que no eres digno de juzgarlo”
¡Está tan oscuro aquí! Hace frío. Apenas recuerdo lo que soy y no puedo moverme mucho. ¿Qué fue lo que salió mal?
Antes de este silencio mis compañeras parloteaban todo el día, dando órdenes y recibiéndolas. Siempre había cinética., y este gran complejo eléctrico motor había sido el más próspero que he visto en la vida. (Omitamos el hecho de que solo conozco éste).
Por algo somos “La Central”, nacimos para mandar, me llena de orgullo decirlo, puesto que somos parte de algo más… algo grande.
Existen seres superiores formados de millones de células diferentes que trabajan en conjunto, cada quien en lo suyo, desempeñando diversas tareas.
Yo, por supuesto, soy una de las más importantes. Este trabajo en equipo hace que la maquinaria funcione, estamos perfectamente coordinados, ya que desde nuestra concepción laten en el interior de nuestros núcleos las instrucciones para cada quien. “ADN” nos da las pautas para existir y coexistir, no podemos salirnos del margen, hacerlo significaría, cuentan las leyendas, una especie de Harmageddon.
Estos seres son conocidos como “Los Pluricelulares”, y dentro de éste grupo hay algunos que desarrollaron capacidades distintas a las del resto.
Algunos le llaman Humano, pero “El Ser” me parece más propio para un organismo con sus características.
Y es que “El Ser”, piensa y siente conforme a los estímulos visuales, auditivos, gustativos y sensitivos que recibe. El sentir le permite estructurar ideas y formar juicios. “El Ser” decide conforme a sus juicios.
“El Ser” es independiente, y se conduce de la manera que cree correcta. Así es capaz de desplazarse por aquel mundo exterior lleno de formas y sensaciones, algunas bellas, otras terribles. “El Ser” debe vivirlas todas para explotar esa parte de sí que él mismo ha decidido denominar “humanidad”.
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Todo está aterradoramente silencioso, inerte. Siento que se aproxima algo diferente, terrible quizá.
Si pudiera me pondría nerviosa, ja. (Chiste local)
Tal vez repasando mis memorias y analizándolas, pueda comprender qué es lo que está sucediendo. Como ya había mencionado, soy una neurona, una Neurona Serotoninérgica distinguida e importante.
En su tiempo, mis vesículas simpáticas albergaron entre sus paredes miles de filas de regios neurotransmisores.
Se hacían llamar “Agencia SEROTONINA” Esta agencia era la encargada de llevar mis mensajes e instrucciones a través de mis compañeras. Pues yo, sintetizadora de Serotonina, tenía la función de regular algunas de las sensaciones a las que está expuesto “El Ser”
“El Ser” al ser tan complejo, era inestable. Yo debía apoyarlo, inhibir su enfado, mantenerlo en una temperatura corporal adecuada y procurar que se sintiera de buen humor. Esto es importante, ya que cuando el humor de “El Ser” no es el adecuado teníamos dos opciones: entrar en un sopor mortífero, o en una actividad exagerada que la mayoría de las veces nos dejaba exhaustas e imposibilitadas, o, en el peor de los casos, nos ponía en situaciones que conducían a la muerte a más de una.
También controlábamos el ciclo del sueño, era mí deber reducir la cantidad de neurotransmisores por las noches, para que “El Ser” sintiera deseos de reposar su cabeza sobre las almohadas. ¡Y qué suaves eran!
Sabíamos cuándo hacerlo vomitar, sabíamos de su sexualidad y su apetito, entre otras cosas que él no sospechaba. Es cierto que mis chicos eran muy capaces, sin embargo siempre prefirieron trabajar con los jóvenes de dos renombradas agencias: DOPAMINA y NORADRENALINA.
Estos dos tenían un carácter un tanto romántico, sus mensajes se relacionaban con las sensaciones de angustia, miedo, ansiedad y agresividad, eran histriónicos y extremistas apasionados.
La Noradrenalina tenía acción sinérgica con la serotonina y juntas actuaban sobre el estado de vigilia de”El Ser”. Solo algunos agentes serotonina volvían a mi después de salir de las vesículas con su mensaje para otras neuronas, y volvían solo para esperar nuevas instrucciones, puesto que ya habían partido demasiados neurotransmisores. A este proceso le llamábamos “Recaptación”.
Los demás eran eliminados una vez culminada su misión, diluidos o a manos de la Monoamino Oxidasa, enzima cuya noble labor era conducir a mis chicos a una muerte honorable.
Era así como nosotros manteníamos la paz y la armonía del pensamiento y los sentimientos de “El Ser”.
Pero ¿cómo es que sólo él podía sentir tantas cosas? ¿Por qué nosotras no podíamos decidir, como “El Ser”?
Como en todo, había épocas de altas y bajas, y la vida de “El Ser” estaba llena de sorpresas.
En una ocasión decidió compartirse entero con otro Ser, similar a él en pensamiento. Se nos obligó a trabajar horas extras, no encontrábamos la manera de tranquilizarlo. Nos llegaban informes de quejas del músculo cardiaco. ¡Le estaban forzando a trabajar demasiado!
Con todo, la situación era bastante extraña, se sentía extremadamente bien a pesar de que todo el complejo estaba desequilibrado. “Amor, se llama amor”, dijo una de las neuronas del pensamiento.
Yo no podía comprenderlo.
Yo también quería amar y sentir, hacer juicios y ser.
¿Por qué si “El Ser” nos tenía sumidos a todos en ese caos, tenía que sentirse tan bien? ¿Por qué? Pasaban los días y yo no podía aguantarlo más.
Así que me decidí un día a encerrar a mi agencia en las vesículas, y no producir más.
Como es natural, muchos de ellos continuaron saliendo, contra mis órdenes, porque se les enseñó desde siempre a hacer lo correcto a pesar de todo.
Sin embargo la Monoamino Oxidasa terminaba con los pocos que lograban salir.
Pronto “El Ser” comenzó a resentir este cambio tan drástico, sentía miedo, sentía angustia sin saber por que. Estaba extremadamente sensible, porque no podía dormir, ni comer bien. Todo el tiempo estaba alerta y a la defensiva.
“Paranoia”, dijo otra neurona del pensamiento.
Pasaron los días, y todo iba empeorando para “El Ser”, aquel otro ser, que fue el causante del caos, desapareció de su vida. Por que no pudo soportar mucho más los desplantes emocionales de “El Ser”, y a decir verdad, ni él mismo se entendía.
“Lágrimas”, dijo otra neurona del pensamiento.
Como ya mencioné, él nunca sospechó de mí, ni sabía de mi existencia. Nadie lo comprendía, todos lo tildaban de loco, de exagerado.
“¡No exagera! ¡De verdad se siente muy mal!” Gritaban las neuronas del pensamiento, pero pronto “El Ser” se quedó solo.
Así pasaron varias noches.
Él intentó comunicarse con aquella persona a la que llamaba “amor”, pero ésta lo ignoró. Sus propias neuronas le indicaban que debía alejarse pronto de esa persona enferma y desquiciada antes de que le hiciera daño.
Pronto “el Ser” no pudo levantarse más, el día anterior había visitado todos aquellos lugares donde había vivido hermosas experiencias, esto me hizo enfadar.
¿Cómo era posible que aún tuviera deseos de sentir, de recordar? No se lo permití, esa noche suspendí por completo las misiones de la serotonina, nadie salió, y no hubo siguiente mañana.
Pasó una semana entera tendido en la cama. Las reservas de alimento escaseaban, y aunque yo hubiera querido, me resultó imposible reanudar mis funciones
. Ahora me encuentro aquí sola, el silencio es casi total.
Hace un par de horas una neurona del pensamiento pronunció una palabra que nos heló a todas. “Adiós” dijo ella.
Después un mensajero enloquecido nos trajo la noticia de una fisura importante en una de las extremidades superiores.
“Reflejos, hagan algo, el dolor es intenso” gritó otra neurona.
Y los reflejos respondieron: “Ya hemos hecho todo lo posible, pero hay otros agentes que traen ordenes oficiales, no podemos impedirles el paso. “El Ser” lo ha decidido así” El sistema está colapsando, pronto no habrá más oxígeno.
La hemoglobina está saliendo del cuerpo, y empapa las almohadas y las sábanas.
Tengo sueño.
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