Allí va. Tonta.
-¡Heey tu! ¡Vuelve!
¿Por qué no deja de correr? Le dije que se quedara aquí. Persigue a ese infeliz. Volvió a quitármela.
-¡Vale madres! ¡Vuelve acá, puta!¿Por que le cree? ¿Por qué lo sigue?
¡Ja! Torpe. Aqui va, cae, cae... cayó.
-¡Maldita! ¿A donde vas?
-Lo estaba consiguiendo, ¡todo es tu culpa!
-No no no, querida, la culpa no es mía. Te dije que te quedaras aquí. ¿Por qué lo seguiste? ¿Qué tanto te prometió?
-No me prometerá nada.
-¡Idiota! Eso ya lo se. Entonces ¿qué haces alli?, ¡estúpida!
-Él brilla.
-Tú brillas más, compréndelo. No lo necesitas, te hizo daño, te destrozó, ¡mirate!, ya no puedes ni rezar, ni hablar, sientes a medias y todo lo que sientes es dolor. No me vengas con esas.
-Quisiera sentir.
-No vas a sentir nada. O vuelve o aquí te quedas.
-No va a volver.
-¿entonces a qué esperas? Tu amiga te lo dijo: si quieres estabilidad no te acerques.
-Pero es que ya no podía escaparme, ya lo había hecho, me tocó, me habló, lo vi de cerca.
-No lo sigas más, quédate aquí por favor o vamos a morirnos.
-No me quiero morir, no quiero que duela.
-Entonces quédate aquí, quédate conmigo, abrázame, quiéreme a mi. Yo voy a cuidarte, yo atenderé tus heridas, yo soy tu hogar, tu escudo. No vuelvas a creerle nada. ¿Entendido?
-Quiero querer, quiero amar, quiero cariño.
-yo puedo dártelo. Él no te dará nada. Va a dejar que te mueras pero no cederá nunca.
- Yo no quiero que ceda.
-Son distintos, tiene que ceder uno o el otro, ninguno lo hará, mejor olvídalo, quédate conmigo. Lo estabas haciendo bien. No busques ya, solo yo te bastaré, yo te cuidaré, yo te daré todo lo que me pidas.
-Quiero sentir como sentía, quiero rezar, era fácil, quiero viajar lejos de mi cuerpo.
-Ya encontraremos la forma,mientras tanto sé buena, hazme caso, apaga ese aparato, recoge tu desmadre, termínate tus libros y no hables con nadie. quédate aquí.
-¿Hasta cuando?
-No te mentiré a ti. De ser necesario morirás aquí conmigo, pero te prometo que no volverá a dolerte nada. Nunca. Nadie volverá a reirse de ti.
-Abrázame, no dejes que lo siga, no dejes que me duela.
-Te abrazo, pero dame una dosis.
- Ya he robado muchas, se darán cuenta.
-Solo dame una, y te prometo que nos dormiremos.
- Solo una, pero es que una ya no es suficiente.
-Toma las gotas, esas nadie las nota.
- No alcanzo, mi madre las cambió de sitio, cree que volveré a hacerlo.
-Lo harás.
1 comentario:
Una entrada confusa... El liviano, la corriente de viento que perturba las aguas tranquilas... Nunca dejaré alcances esas gotas... Lleguemos juntos del otro lado
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