jueves, 8 de mayo de 2008

Bosquete

Este fue hecho para el concurso interpolitécnico de "Comunicación Oral y Escrita". Resultados: 28 de mayo.

 Hace mucho tiempo, un caballo moría en un pastizal. Pero consiguió salvar la vida gracias a una yegua que masticaba flores. En este lugar la clorofila que fue testigo de ese amor equino se secó para siempre, y después de unos años, dio paso a toneladas de cemento donde ya nada podía crecer.
 Los animales se habían marchado en busca de un lugar para sobrevivir.
 Y en ese espacio, ahora gris, brillaba como un talismán, una enorme máquina.
 Hacía mucho tiempo que los hombres se habían olvidado de la música. Ya no se oía en las ciudades más que sonidos sintéticos. No había rastro de los antiguos instrumentos acústicos que hacían brincar los corazones de los seres, llenos de ilusiones, sueños, alegría y calidez.
 El ruido que producía esa máquina era ahora la "música" de una nueva era, de seres vivientes poseedores de almas muertas. Nadie sentía ya.

 Escondidos en uno de los pocos bosques que quedaban, más allá de las numerosas carreteras, se encontraban abrazados bajo la sombra de un árbol dos almas curiosas: Una pequeña gatita y un gran lobo que pasaban los días de su existencia eterna recuperando, en una vieja pianola que habían conseguido llevar hasta allí robando un tráiler, las piezas que en algún momento la humanidad clasificaba dentro del arte.
 Esa palabra tampoco existía ya.
Las noches de luna se sentaban frente a un tronco plano para encerrar entre líneas y párrafos las historias que sobrevivieron a la devastación que causó la modernidad. Estaban escritas en una lengua nueva. Cuando ellos fueron humanos se dieron cuenta pronto que los idiomas, las palabras cotidianas no alcanzaban siempre para expresar lo que los espíritus sienten. Y sus espíritus tenían tanto que decir, y los ojos estaban tan cansados de llorar que decidieron aprender a hablar no con palabras, si no con todo su ser.

 El lobo fue un talentoso escritor, sus textos casi alcanzaban la perfección, después de modificar ese lenguaje y añadir nuevas expresiones, los escritos eran ya algo único que tal vez un día la humanidad leería si lograban hacerla renacer. En una ocasión la gata salió a buscar algo para comer, por que aunque eran inmortales, sus cuerpos seguían prescindiendo de alimento.

 Era muy temprano, y el lobo aun dormía, ella quería sorprenderlo teniendo la comida lista para cuando él abandonara su dulce sueño. Caminó alrededor de una hora mientras el sol apenas empezaba a asomarse por el borde de las montañas. El cielo tenía tintes rosados y naranjas, y el viento se agitaba con fuerza las copas de los árboles.
Pronto vio la entrada a la ciudad, caminó sigilosamente entre árboles y piedras, no debía ser vista. En la cuidad nadie quería a los animales, por que "ensuciaban" la ciudad. Escondidos bajo una caja de acero el gato y el lobo habían abierto un agujero en el cemento que iba a parar hasta la bodega de un gran centro comercial.
Éste era el único lugar donde podían conseguir las cosas necesarias para sobrevivir.
 La actuación fue rápida y limpia: de un salto, la gatita salió del agujero, y se escondió tras unos costales de harina. Tras asegurarse que ningún empleado rondara cerca. Tomó una bolsa de piso y la llenó con un paquete de frutas secas, nueces, pasas, una caja de pastel de chocolate, galletas y varias botellas de jugo. Lanzó todo nuevamente hacia el agujero y corrió hasta la salida.
 Malditas sean las pasas empaquetadas.
 Todo iba perfecto hasta que la bolsa que la gatita tenía que arrastrar por el suelo en el camino de regreso al bosque golpeó una piedra y se abrió. La bolsa de pasas también se abrió y fué dejándolas en el pulcro pavimento. La pequeña felina llegó a donde su amado lobo sin darse cuenta de lo que había ocurrido a las pasas, depositó la bolsa en el suelo al lado d él y comenzó a lamerle la cara.
El lobo despertó con un gruñido y se quedó mirando los ojos de ella. Comieron en silencio, respirando la paz del entorno. Aunque parezca increíble, tenían las mismas habilidades motrices que tuvieron en su vida humana, la diferencia era que ahora también poseían la fuerza y la destreza del cuerpo de los animales que ocupaban.

 Esa noche, después de haberle rezado a la Luna para que velara sus sueños se echaron cuerpo con cuerpo y se dejaron llevar por el sopor de un sueño feliz. De pronto salió detrás de un árbol un hombre que, alarmado por el rastro de las pasas había decidido seguirlo. Al ver a los dos animales dormidos sintió pánico, pues ya hacía muchos años que los hombres no tenían contacto con las bestias; y temiendo que representaran un peligro para los ciudadanos, salió huyendo rumbo ala ciudad, para dar parte de lo que había visto.
El gobernador de la ciudad, al enterarse, decidió visitar a los animales la noche siguiente. Mientras ellos dormían plácidamente, habiendo viajado a un plano donde tenían un palacio donde volvían a su forma humana, el gobernador, acompañado de unos cuantos soldados se pusieron a revisar los escritos, las partituras, los libros cuyas páginas amarillas les causaron alergia y dictaminaron que era un peligro que los humanos se enteraran que este tipo de cosas aún existían.
 Los sentimientos eran unas cosas peligrosas que obligarían a la gente a entrar en conflicto. Las guerras se habían iniciado a causa de los sentimientos. Y la Música!! Tremendo!! La música era una "cosa" generadora de sentimientos peligrosísima. Eso tenía que terminar. Con la punta del rifle removieron los cuerpos de los animales. La gatita se despertó bufando. El lobo lanzó un gruñido amenazador. Estaban aterrados. Subieron a los animales atados a un camión de redilas, junto con el piano, los libros, tinteros, partituras y demás objetos peligrosos. El plan era haber entrado a la ciudad con toda discresión, para poder desintegrar el contenido del camión a primera hora, en cuanto las máquinas hubiesen terminado de cargar sus baterías. Sin embargo, el hombre que los delató, al ver que los animales no habían opuesto resistencia alguna, sintió curiosidad por aquellos seres. Se acercó a la celda donde estaban encerrados, esperando tranquilamente su destino. Y gritó a la pequeñña ventana abarrotada.
"Holaa,eh!!, criaturas. Pueden hablar?" El gato lo escuchó, y se le ocurrió una idea. No podía hablar. Pero sí podía hacerse oír por el hombre. "Podemos, pero necesita haber más gente" escuchó el hombre dentro de su mente. Estaba maravillado! Jamás se había visto milagro semejante! Los animales podían hablar y sin necesidad de palabras. El hombre salió corriendo en busca de más personas. Mucha gente acudió llena de curiosidad. Mientras tanto el gato y el lobo ejecutaban al piano un dueto muy lindo.
Cada vez acudía más y más gente, atraídos por el sonido. Y conforme sus corazones recibían las notas dentro de si, se iban llenando de sentimientos. Tocaron hasta el amanecer. El gobernador estaba indignado. La gente estaba viva. Unidos, con lágrimas en los ojos, derrumbaron la celda, y el Gato y el Lobo corrieron lejos de allí, a continuar con sus sueños, lejos de los hombres.

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