martes, 20 de mayo de 2008

Hilo

Tengo una actividad nueva: devanación de sesos:
En mi antiguo taller, "Industria del Vestido", devanábamos los hilos dentro de los carreteles (esas cositas redondas metálicas que van dentro de las bobinas(esas cositas redondas metálicas y complicadas que van dentro del cuerpo de la máquina de coser(ese aparatote que sirve para coser un pedazo de tela en segundos)))
Ahora no devanaré hilos, devanaré mis sesos.
 Cuando escribo procuro no pensar demasiado para acomodarle un nombre a alguien, a veces mejor no lo hago. Soy mala para los nombres.
 Encontrarle un nombre a las cosas es muy difícil ¿Cómo entonces voy a encontrar un nombre para una energía? El problema conmigo es que siempre busco algo fuera de lo común, algo especial, algo en lo que nadie haya pensado.
No soporto la vulgaridad.
Busco la inmortalidad, algo que pueda recordarse y ganar un gesto, cualquiera que sea. No me gustan las máquinas, mucho menos si tienen la capacidad de pensar "por si mismas", detrás de cada máquina hay un programa, un modelo o una mente maestra.
Yo quiero ser el programa, el modelo y la mente maestra.
 Un nombre lindo para herir al silencio.
 Ya llevo varis madejas de hilo gris.
¿Cuantos carreteles tengo disponibles?
 Tantos como tiempo para estar frente al teclado.
 El problema son las neuronas.
 Hoy necesito chispas y no vienen.
¿Perdí la cabeza al dejar de comer panes con mantequilla, identificar los tipos de flores de cada colonia, contar las luces del túnel del metro?

No hay comentarios: