viernes, 16 de mayo de 2008

No MOLESTAR

No molestar. Estoy investigando. Tengo una masa de tejidos bajo la lente de un microscopio de oro, tejidos rojos.
Me he encerrado como tanto les molesta que haga, he cerrado la puerta y no pienso abrirla, nadie sabe qué estoy haciendo en este cuartito. Nadie lo sabe y no me importa que reclamen mi atención, simplemente no lo merecen.
 Los tejidos, cuando son muchos, forman órganos. Es un órgano lo que estoy examinando: así como las cebollas en una escuela secundaria cualquiera, mi corazón, masa de tejidos rojos y viscosos, está siendo sometido a un baño de azul de metileno.
No hay de qué preocuparse, no sé hacer morado, nunca químicamente. Investigo de dónde sale mi maldad. ¿Tiene color? El tiempo se detuvo o ya me acostumbré a no dormir. Cualquiera de estas teorías funciona bien.
La sangre corre aún por las delgadas tuberías acolchonadas que se me notan en la piel cada que palidezco. Cada uno de los átomos de la "hema" llevan su nombre.
 Su corazón juega en mis jardines.
 Hay muchos tipos de venenos, y para cada veneno un antídoto.
 Ese corazón pequeño, Ib- de ibis, Ibis-Thot, adolesce de una anafilaxis crónica.
 Arrastrándose sigue siendo luz, guía, camino, fuerza.

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