jueves, 8 de mayo de 2008
Mi vida es materia.
Mi vida es materia cuando yo quiero que la sea.
Soy terca.
No soporto el temblor de mis manitas y sí, aunque me vean raro: quiero llorar.
Llorar por unos incontrolables celos.
Imagino cosas horribles (vamos de nuevo con lo de los huecos).
Malditos huecos.
Escucho goteras, se supone que había hecho en mi palacio las reparaciones pertinentes, no planeo que mi hermosa cúpula se convierta en una cueva. La oscuridad en las cuevas es una oscuridad maldita por que una cueva para mí es desaliento, prefiero los cristales oscuros.
Malditas cuevas.
Mi estómago está revuelto.
Maldito estómago.
Pronto he de largarme de aquí.
¡Como añoro el silencio!, ¡cómo quisiera regresar!.Hace mucho tiempo que ya no pienso, ya no siento la oscuridad envenenándome las arterias.
Necesito regresar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario