jueves, 30 de julio de 2009

La ingenuidad mató al gato

Media docena de espadas aseguran estar a mi entera disposición. Una de ellas presumía de ser fiera, le tomé la palabra y me encariñé con su filo.
 Ninguna de ellas es capaz de luchar conmigo y ganar una batalla.
Perdí un bello florete, por que se volvió contra mí y sin más me atravesó el corazón.
 Caminé varios días con los pies desnudos, hasta sentir el cálido filo dela espada pionera.
No tardó demasiado en quebrarse.
¡Mal para mi que me había decidido a confiarle mi vida!
 La ingenuidad mató al gato.

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