lunes, 27 de septiembre de 2010

Alimentos Transgénicos

Ahora daré un discurso medio aburrido, porque perdí una apuesta conmigo misma y tengo que gastar estos minutos en pagarla.
Escogí los Alimentos Transgénicos por que soy demasiado floja para escoger otro tema, de todos modos ya había escrito obligatoriamente algo sobre ellos para la clase de Acasuso, y además porque tiene un significado simbólico, que es el de joder mentalmente a aquella que me jodió un tramo de existencia, aunque ella no esté enterada de nada, y pienso que es mejor que no lo esté nunca.
Como sea, hablar de Alimentos Transgénicos en esta época donde la palabra "modernidad" parece ya no ser sólo una condición sino una moda, puede llamar la atención de muchos.
Simplemente por el nombrecito (que parece haber sido destilado en un refrigerante de laboratorio), la gente tiende a pensar que se trata de algo maravillosamente bueno que cambiará sus condiciones de vida.
¿Por qué tendemos a pensar que todo lo que sale de un laboratorio es para bien?
Sabemos que existen personas tan "heróicas" que sacrifican su vida entera, y se entregan a sus ideales en pro de la ciencia, otros, en pro de su bolsillo, y los más, por su dichosa filantropía.
Antes de cargar contra los alimentos transgénicos, mencionaré de forma breve lo que dijeron dos pares de chicas apoyadas en una presentación ppt, al frente del 1IM1 de IBQ's de "la gloriosa ENCB".
Alimentos transgénicos son aquellos que han sido modificados genéticamente para modificar sus características de manera conveniente, por ejemplo, si se quiere hacerlos más resistentes a plagas, más coloridos y vistosos en favor de la mercadotecnia, etc. 
 Se supone que estas modificaciones y la distribución de los alimentos están normados y legislados y que ofrecen al cosumidor algo que se llama "bioseguridad", que consiste en asegurarle a éste que el alimento no producirá efectos secundarios desagradables en su organismo.
(Y después de este campo minado de pleonasmos, seguimos...)
También hay algunos alimentos orgánicos que por ley no pueden ser modificados, como es el caso de algunas especies endémicas (del el país que sea del que estemos hablando), por aquello de que puede ponerse al organismo original en peligro de extinción, y si es que ya lo está, con mucha más razón.
Por azares del destino (o quizá no tan del destino), los alimentos transgénicos terminaron siendo más baratos que los alimentos orgánicos, y aunque no esté comprobado que causen un daño a la salud (todavía), tenemos qué preguntarnos si realmente es tan bueno que juguemos a  ser dueños y señores de la vida.
Se supone también que quien desarrolla un alimneto transgénico, pone especial cuidado en no generar un impacto en el ambiente.
Habrá que ver.
Yo me acordé de un fragmento de un libro bastante conocido, de H.G. Wells, titulado "La guerra de los Mundos".

La Guerra de los Mundos- H.G. Wells
Capítulo 8: "Londres Muerta"

Fragmento.


"...En un amplio espacio en desorden yacían los gigantescos mecanismos, entre montañas de materiales y restos de formas extrañas. Esparcidos por aquí y allá, en el interior de sus máquinas de guerra, o en las máquinas automáticas, detenidas ahora, una docena de ellos, rígidos y alineados, estaban los marcianos...¡Todos muertos!
Ultimados por los bacilos terrestres generadores de contagios y putrefacción, contra los que carecía de defensa su organismo. Habían derrotado a los hombres para ser vencidos por los microscópicos seres que dios en su infinita sabiduría, esparció sobre la Tierra.
Tal el resultado que hubiéramos podido anticipar si el terror no nos hubiese cegado. Los gérmenes infecciosos han hecho pagar, desde un comienzo, su tributo a la especie humana. Desde nuestros antepasados, desde la aparición misma de la vida sobre la superficie del planeta, debido a la selección natural, nuestra especie desarrolló desde entonces anticuerpos. El espécimen humano no es vencido por estos gérmenes, sino tras largo combate, y contra muchos de ellos goza de inmunidad.
Pero en Marte no existen bacterias, y en cuanto los invasores llegaron, tan pronto absorbieron alimentos terrestres, nuestros minúsculos aliados iniciaron su labor de destrucción. (...)
El hombre pagó al precio de millones de muertes su adaptación a las condiciones del medio ambiente terrestre, le pertenece contra la irrupción de cualquier intruso, le pertenece, pues el hombre no ha vivido ni muerto en vano..."

Es una transcripción tal cual encontré en el libro, si tiene algunas cosas en la redacción que guste alguien corregir está en su derecho, pero tendrán que hablar con el traductor, o con el mismo Wells.

Entonces ¿en dónde deja nuestra dichosa ciencia esa capacidad que han demostrado todos los seres a través de la historia de irse mejorando a sí mismos?
La muerte es un "mal" necesario. No se puede crear sin destruir primero, y al revés.

Creemos que lo podemos hacer bien, y lo que es peor: nos apoyamos en las máquinas, construidas para ser infalibles por manos humanas.
¿Y si en realidad nosotros estamos terminando con la evolución?
Y en nuesto egoísmo no nos limitamos a acabar con la nuestra, nos llevamos de corbata a otros organismos que ni la deben ni la temen.
En cada uno es natural el instinto de supervivencia, pero el instinto de supervivencia  sumado a su egoísmo de humano le ha hecho olvidar, y hasta repudiar la idea de la importancia de que los ciclos de la vida se sucedan sin intervención.
Eso y la falsa religión que profesa la mitad del mundo donde se pone al hombre como el centro del universo y como "la medida de todas las cosas" está provocando que la naturaleza "no de suficientes" frutos para alimentar a una población.
Esto en realidad nos indica SIN LUGAR A DUDAS que la población no debe seguir creciendo.
La naturaleza sabe lo que hace, y sabe qué cantidad de frutos arrojar sobre la tierra para que continúe la armonía.
Pero el hombre no lo entiende y no quiere entenderlo tampoco. Lo necesario e importante es ahora llenar a como de lugar los estómagos de todo ser humano, a pesar de todo y contra todo.
No importa cuántas vidas haya que cobrar, ni a cuántas especies ha de quitar del camino, y si esto no es suficiente, tiene que crear vida por la fuerza para poder consumirla.
Estos son los alimentos transgénicos, la vida que es forzada a existir para beneficio de quienes no han querido aceptar que en la vida hay un límite y un círculo que es eterno y al que ninguna lengua humana puede intentar engañar.
El obligar a la vida a existir para luego entregarse a nosotros suprime su capacidad para existirse sola, y mejorarse para trascender, y dentro de unos años, al haber perdido esa capacidad, no podrá adaptarse a las condiciones de un universo que no deja de cambiar. ¿Y dónde estarán los humanos para intentar detener el curso de esta irremediable realidad?
Seguramente extinguiéndose por haber dedicado tantos y tantísimos recursos en castrarse sola.

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