Cuatro días ha.
No habría salido de la cama por ningún motivo si no fuera por que tenía que ir a trabajar. Tenía que llenar de alcohol el microambiente, llenarlo todo de compuestos pegajosos. Soportar las drosophilas, el frío, la oscuridad, la soledad.
Estar en esa torre era de lo más espeluznante que uno podría tener el gusto de experimentar. Los crujidos, los temblores de tierra y el burbujeo de los calderos eran cosa habitual, la presencia de los gatos y las arañas también, pero uno no terminaba de acostumbrarse a los fríos que se colaban por las ventanas, y que parecían correr a besarle a uno la piel para comunicar algo desde el más allá.
La historia de la torre y de la edificación entera estaban manchadas de sangre. En los sótanos, detrás de esas puertas, además de lodo y cadáveres virtuales iba uno a encontrar textos fechados cincuenta u ochenta años antes. Todas esas voces se impregnaban en las paredes y subían cual enredaderas hasta lo más alto, hasta la torre.
Había que esperar al vire de colores para tomar acciones sobre el experimento. Sobre la magia de los calderos.
No habría salido de la cama por ningún motivo si no fuera por que tenía que ir a trabajar. Tenía que llenar de alcohol el microambiente, llenarlo todo de compuestos pegajosos. Soportar las drosophilas, el frío, la oscuridad, la soledad.
Estar en esa torre era de lo más espeluznante que uno podría tener el gusto de experimentar. Los crujidos, los temblores de tierra y el burbujeo de los calderos eran cosa habitual, la presencia de los gatos y las arañas también, pero uno no terminaba de acostumbrarse a los fríos que se colaban por las ventanas, y que parecían correr a besarle a uno la piel para comunicar algo desde el más allá.
La historia de la torre y de la edificación entera estaban manchadas de sangre. En los sótanos, detrás de esas puertas, además de lodo y cadáveres virtuales iba uno a encontrar textos fechados cincuenta u ochenta años antes. Todas esas voces se impregnaban en las paredes y subían cual enredaderas hasta lo más alto, hasta la torre.
Había que esperar al vire de colores para tomar acciones sobre el experimento. Sobre la magia de los calderos.
Llenaba la espera con ragas hindúes que el gato trajo del otro lado del disco.
Cuatro días transcurrieron desde el primer día que apareció, desde el primer maullido, la primera estrofa, la primera nota pendiente de las cuerdas.
Cuatro días y no más tardó en arrancarle todas las costras, sonriendo, sin hacérselas sangrar. Hace cuatro días los sueños del Magreb resplandecen como vidrio al rojo, se ven cerca, más cerca.
hace cuatro días que los fantasmas se asoman por detrás de la espalda, sin atreverse a tocar. Leyendo sobre numerologías y hermetismos. Ella se ríe con los dientes chuecos y les dice que si quieren cruzar han de reflejarse en los ojos de un gato. Los gatos tienen puertas en los ojos...
..."aunque sólo uno de ellos me haga bajar la mirada".
Cuatro días y no más tardó en arrancarle todas las costras, sonriendo, sin hacérselas sangrar. Hace cuatro días los sueños del Magreb resplandecen como vidrio al rojo, se ven cerca, más cerca.
hace cuatro días que los fantasmas se asoman por detrás de la espalda, sin atreverse a tocar. Leyendo sobre numerologías y hermetismos. Ella se ríe con los dientes chuecos y les dice que si quieren cruzar han de reflejarse en los ojos de un gato. Los gatos tienen puertas en los ojos...
..."aunque sólo uno de ellos me haga bajar la mirada".
Al tercer día, los temblores de la tierra se hicieron tan violentos, que no hubo otra opción que la de postergar la sopa primigenia que había estado preparando. Bajó las escaleras de piedra no sin dificultad, pues las luces iban apagándose a su paso, como intentando retenerla. Pero ella había decidido que si el tiempo continuaba pasando tan lento en tanto intentaba alcanzar la planta baja, saltaría al vacío y que fuera lo que el altísimo quisiera.
Entonces los temblores cesaron, como ofreciendo disculpas. "Muy tarde". Dijo ella, mirando hacia arriba con resentimiento y continuó hasta abajo.
"Cinco minutos"
Cinco minutos tardó en llegar afuera también, agradeciendo la amabilidad de la guardia del edificio que ignoraba o se esforzaba por ignorar los acontecimientos sobrenaturales que tenían lugar en algunas torres.
En cinco minutos transcurrió una hora, la de las cinco de la tarde y ella tuvo que volver, con el cabello y el alma impregnados de esencias.
....
El cuarto día, bajo el diluvio y fuera de la torre, se encaramaron en una repisa tras la cual se alzaba una puerta de madera vieja.
En cinco minutos transcurrió una hora, la de las cinco de la tarde y ella tuvo que volver, con el cabello y el alma impregnados de esencias.
....
El cuarto día, bajo el diluvio y fuera de la torre, se encaramaron en una repisa tras la cual se alzaba una puerta de madera vieja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario