El dia mardiano estaba por celebrarse y el Rey había prometido llevar a la reina a dar un Paseo.
La Reina no dormía bien, planeaba el día siguiente, ya que por asuntos propios del reino él nunca tenía tanto tiempo como entonces.
Sin embargo su corazón gatuno esperó y esperó.
A cada segundo la sangre subía su temperatura 1 ºC.
Cayó dormida en el sillón y se lamentó de tener que perder la hermosa mañana en ese estado, quieta .
Cuando el Rey llegó ella no tenía ganas de hablar, salieron velozmente de Palacio, a ella le parecía igual el destino ya que sus planes para aquel día estaban arruinados, por fin se decidieron porr llegar a Villa Central.
En el camino Corazón de León insistía con palabras, la reina no pudo calmarse y gritó, hacia mucho tiempo que no gritaba, su corazón era silencioso, llevaba un buen tiempo así, solo observando y callando.
Solo planeando.
Pero esta vez se abrió y temblando de furia reclamó aquello que había estado guardándose, su falta de tiempo, y de puntualidad que la desquiciaban.
Terminado el griterío se sintió mejor, sin embargo dentro de ella permanecía el berrinche de haber perdido tiempo valioso.
Caminaron por toda la villa y al final no encontraron algo que hacer, debido a que ella no tenia el más mínimo interés en colaborar.
Faltando una hora para el retorno al palacio encontraron, en el mismo corazón de Villa Central el Bosque de la Permanencia.
Allí jamás entraba nadie, nadie que no tuviera suficiente valor.
Ellos dos por algo podían llamarse reyes, asdí que la reina insistió en ir un momento. Solo quería un momento a solas.
Pero el Rey tuvo miedo, había escuchado cosas terribles y se resistió.
Ella no insistió más pero en una parte de su ser comenzaba a formarse una cápsula venenosa que poco a poco le iría invadiendo el corazón, los pulmones .. ella sabía que el Rey no quería estar con ella y era todo.
No era miedo, Corazón de León no era cobarde, el problema era ella. Como siempre.
Volvieron a Palacio, y él partió una vez más.
Después de dar un paseo por el jardín regresó al lecho, se sentía peor que nunca, ni siquiera tuvo fuerzas para mutilarse el cabello.
Solo se tiró y esperó la inconsciencia.
Más tarde...
2 comentarios:
¡Me gustan estos "amorfa"!
Espero que sigas escribiendo así y, gracias a ti por pasar por mi blog!
De hecho, ya empiezo a estar un poco más relajada y te intentaré visitar más a menudo.
Chao.
Me encanta! Y aunque sé que siempre digo lo mismo has de saber que pocos me arrancan estas palabras. Sigue asi,es un relato maravilloso.
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